Lydia Lozano habla con Paz Padilla

"Arruinada" y es una VIP de Telecinco. Lydia Lozano no se lo esperaba

stop

La colaboradora de Sálvame está muy preocupada por esta crisis sanitaria y sus desastres posteriores

26 de marzo de 2020 (10:00 CET)

Lydia Lozano decidió no acudir a Sálvame mientras dure el estado de alerta. La colaboradora conecta con el programa como otros de sus compañeros por Skype. A pesar de ello está siempre al tanto de la última hora. Esta crisis sanitaria traerá una gran crisis económica con miles de despidos y cierres de negocios, algunos de ellos emblemáticos y grandes empresas, aunque los que más sufrirán serán los autónomos con un pequeño negocio local. La tertuliana tiene mucho miedo por algunos de sus conocidos que no lo están pasando bien y viven con miedo por no saber que pasará en las próximas semanas. 

Lozano ha entrevistado en varias ocasiones a Mayte Zaldívar y la ex de Julián Muñoz no le importaría volver a Sálvame para dar una entrevista. La empresaria se atrevió a montar un gastrobar llamado Puesto85 en el mercado de abastos de Marbella. Lo abrieron con gran ilusión ella y su pareja en 2017 y tan solo tres años después han visto como su ilusión se iba al traste por culpa de esta crisis sanitaria. 

Como todos los españoles han tenido que cerrar su negocio por un tiempo indefinido. Probablemente más de un mes. Y eso quiere decir que han dejado de ingresar y que todo son gastos. "Pienso ¿qué va a ser de nosotros después de todo esto?", cuenta a una conocida revista. 

No obstante, ahora mismo lo que más le importa es que los suyos estén bien y el coronavirus no se lleva a ningún familiar ni amigo. Desea que esto acabe bien y lo haga cuanto antes. Ya está cansada de ver como se lleva miles de vidas por todo el mundo. "Si te digo la verdad ahora tengo la cabeza en que todos estemos bien y que esto termine cuánto antes", responde. 

"Ahora que no nos podemos abrazar estamos haciendo videollamadas. Yo la primera", comenta. Su tono contagia positividad hasta que profundiza en la situación económica en la que se ha quedado tras el parón de su negocio. "No es un cierre programado, por lo que previamente había hecho acopio de comida, pagado a proveedores. Nos pilló sin habernos preparado y es un palo", confiesa Mayte Zaldívar.

Respecto a los trabajadores eran ellos dos. Su principal fuente de ingresos salía de ese gastrobar. Solo tenían una persona contratada de forma temporal, como un extra para los días de más afluencia de público. "Tenía una persona que venía de vez en cuando y estaba yo con mi pareja también. Hemos tenido que hacer un ERTE porque así me lo aconsejó mi gestor. Al final es un negocio muy pequeño y piensa que somos autónomos", añade Mayte Zaldívar. 

 

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad