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“Apesta a ginebra” Y cosas peores. Lydia Lozano saca la porquería de Mila Ximénez

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Las colaboradoras de Sálvame se pelearon en directo durante la última cena

03 de junio de 2020 (15:20 CET)

Es increíble como Sálvame consigue mantenerse con grandes datos de audiencia tras 11 años en antena de forma ininterrumpida, a diario y con cinco horas diarias de programa. A pesar de todo este tiempo los tertulianos todavía saben que inventarse. Sálvame sacaba a la luz aspectos desconocidos de los colaboradores y el que más esta dando de que hablar, una vez más, es el de Lydia Lozano. La periodista ha visto como la sombra de Ylenia Carrisi volvía a su vida. Un episodio que le hace mucho daño. 

El pasado viernes Lydia Lozano y Mila Ximénez llegaron a enzarzarse en la última cena. Harta, Lydia cogió el bolso y se fue para casa. A Lozano no le gustó nada que Ximénez le dijese que tenía programados sus lloros. Normalmente entre 8 y 9 de la tarde lloraba, justo para hacer frente a Pasapalabra. Mientras que a las 5 de la tarde sonreía. 

Lydia Lozano y Mila Ximénez Jorge Javier Vázquez se sorprendíal descubrir que tras casi 12 años todavía tienen cosas que decirse. Para el presentador son dos animales televisivos. Y lo que le gusta a la gente es que sean de verdad. Mila Ximénez y Lydia Lozano llevan años tirándose los trastos, sacando a relucir trapos sucios, pero igual que se pelean también se perdonan y se quieren con locura. Algunos fans de Lydia Lozano le recuerdan a Mila Ximénez que ella tiene mucho que callar. A la exconcursante de GH VIP 7 siempre se le ha achacado sus problemas con el alcohol. Como lo hizo en su momento Hugo Castejón, su gran enemigo en el concurso. "Apesta a Ginebra", le dicen. 

"Admiro cada día más a la gente con la que trabajo. Me escribe una amiga para decirme que esta noche, mientras yo esté presentando el ‘Deluxe’, ella estará en casa de un tío que la ha invitado a cenar. Echo la vista atrás y tengo que remontarme al invierno para ubicar una cita en mi memoria. A ver si es verdad que dentro de mí todavía late un verano invencible porque lo que menos me apetece con este calor es que se me vaya a pasar el arroz", recuerda Jorge Javier Vázquez. 

 

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