Kiko Rivera estalla contra Ylenia en GH DÚO

Alarma con Kiko Rivera (GH DÚO): el burofax que Jorge Javier Vázquez, Isabel Pantoja (y Telecinco) tapan

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El hijo de Isabel Pantoja sigue siendo uno de los concursantes más fuertes

04 de marzo de 2019 (17:00 CET)

Kiko Rivera es uno de los protagonistas más importantes de GH DÚO. El hijo de Isabel Pantoja seguirá una semana más en el programa, como mínimo, teniendo en cuenta que este jueves no está nominado y no podrá salir expulsado.

Tras varios intentos fallidos, parece que estar viviendo esta aventura con su pareja, Irene Rosales, le está permitiendo que pueda aguantar más de lo que lo hizo en anteriores ocasiones. E incluso, siguen pensando que puede hacerse alguno de los dos con el maletín final.

El objetivo es ganar

Sin duda, éste es el gran objetivo de todos. Pero, de Kiko e Irene aun más. No se han cansado de repetir, desde que entraron en Guadalix, que están ahogados por las deudas y están ahí para ganar el premio, dándoles igual la experiencia, como si argumentan otros concursantes.

Kiko Rivera e Irene Rosales foto promocional

Kiko se abre en la casa

El dj decidió contar que pasó una mala época y que se encontraba en un momento de desintoxicación de su adicción a las drogas y el alcohol. Este pudo ser uno de los motivos que hizo que su fortuna se esfumara. Él mismo reconoció que se gastó mucho dinero y ahora se arrepiente.

Las ganancias las tiene embargadas

Todos esos gastos supusieron que Kiko deba, en torno, a 80 mil euros a Hacienda, 24 mil a la comunidad de vecinos dónde residía en la localidad madrileña de Alcobendas y otros cinco mil a un empresario en Fuerteventura, como ha contado el periodista Pepe del Real.

Por ello, ya ha llegado un burofax a la productora de GH DÚO para que los ingresos que tenga el hijo de Isabel Pantoja, derivados de la cantidad de semanas que permanezca en la casa, sean embargados y viajen, directamente, a ir cerrando deudas.

Una alarma que ya recorre los pasillos de Telecinco, que conocían la situación de la pareja, pero ni Jorge Javier Vázquez se imaginaba la magnitud que tenía.


 

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