Acusado de acoso. Rafa Mora descubre el nuevo lío del año en Sálvame

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El colaborador de Sálvame y sus compañeros creen que no volverá a trabajar más en Mediaset

Rafa Mora llora tras recuperar su silla

14 de mayo de 2020 (12:05 CET)

Rafa Mora se lleva las manos a la cabeza. El colaborador, como sus compañeros, cree que no es acertada la decisión que ha tomado la joven. Alexia Rivas se popularizó por pasear en bikini por detrás de Alfonso Merlos en un falso directo que grababa en ese momento para el programa de Javier Negre, Estado de Alarma. A través de esta escena se habló de una supuesta infidelidad ya que Marta López aseguró que aún mantenía una relación con el periodista. 

Sálvame ha destruido la imagen de Alexia Rivas. La joven trabajaba como reportera de Socialité. Y hablamos en pasado porque no solo se cogió la baja médica al presentar un cuadro de ansiedad por estar tan expuesta mediáticamente, sino que además ha decidido tomar acciones legales contra La fábrica de la tele. Su lugar de trabajo. 

La joven ha enviado un burofax en el que explica todo lo que ha tenido que pasar estas últimas semanas. A esta carta ha tenido acceso el portal Informalia, que lo ha reproducido íntegramente en su web. El escrito está dirigido a Óscar Cornejo, productor de ‘La Fábrica de la Tele’: “Me dirijo a usted en relación con el contrato de trabajo por obra o servicio suscrito entre La fábrica de la tele S.L. y quien suscribe”, empieza el texto.

Alexia Rivas en Socialité

“El pasado 22 de abril, sin yo ser consciente y de forma por tanto absolutamente involuntaria, aparecí en imagen durante la emisión del programa Estado de Alarma, en concreto durante una entrevista realizada por Don Javier Negre a Don Alfonso Merlos. Tal incidente, hay que recordarlo pese a resultar obvio, pertenece al ámbito de mi vida privada y absolutamente nada tiene que ver con mi trabajo o actividad profesional. También es usted perfectamente conocedor de mi condición profesional de periodista, con una intachable trayectoria profesional, y de que jamás he aireado o compartido, ni desde luego, hecho pública mi vida privada, ni ningún aspecto o faceta relacionado con la misma”, escribe la periodista. 

“Desde la emisión de las referidas imágenes, una serie de medios han iniciado una campaña de vejaciones, desprestigio y acoso reputacional de dimensiones e intensidad difícilmente superables, mediante una abrumadora cantidad de comunicaciones y/o publicaciones, que vienen efectuando con el único y perverso objetivo de desprestigiar mi reputación, tanto en el ámbito personal como profesional. Esta actuación, realizada por diferentes medios, sorprendentemente se ha producido principalmente en diversos programas producidos por La Fábrica de la tele, entre ellos Sálvame, Socialité, Deluxe, que han dedicado a ello horas y horas de emisión”, prosigue. 

“Han vertido de manera indiscriminada comentarios sobre mi persona, inequívocamente injuriosos o vejatorios, con un contenido claramente ofensivo y difamatorio, y que resultan innecesarias para expresar la opinión o valoración de que se trate, atacando directamente mi honor, mi integridad moral, mi imagen y mi reputación, personal y profesional, con información que no es veraz, ni objetiva, ni contrastada. Esas afirmaciones, además, se producen en una campaña de descrédito orquestada con el ánimo de hacer daño, menospreciar y desmerecer mi persona, mermar mi prestigio y consideración, y difamarme, prueba de lo cual es que se mantiene cada día y desde la fecha de emisión insistiendo una y otra vez sobre el mismo asunto. Pero es que además, muchas de esas afirmaciones son absolutamente falsas y rayan claramente lo delictivo, excediendo con creces del lícito derecho de crítica y el derecho de libertad de expresión. Si todo lo anterior no fuera suficiente, resulta que han desvelado en diferentes programas conversaciones grabadas sin mi autorización y aún con la advertencia expresa de la prohibición de difundir las mismas”, detalla. 

Sobre los programas que han informado de esta historia declara que ha sufrido “hostigamiento, fustigamiento, asedio, vejación, humillación y persecución. Algo que constituye un caso gravísimo de violencia psicológica, manifestada a través de reiterados comportamientos, palabras y actitudes antes descritas, que lesionan mi dignidad e integridad psíquica y que degrada mis condiciones de trabajo”. 

“Me ha concedido la baja medica por fuerte estado de ansiedad que me impide realizar mi actividad. Acompaño parte médico emitido”, explica, añadiendo que las conductas adoptadas por sus superiores están “tipificadas en el ámbito laboral como acoso laboral, bullying o mobbing”. 

Finalmente, asegura que “tengan puntual conocimiento de que voy a iniciar también las acciones que procedan en el ámbito civil contra esa sociedad y sus representantes, exigiendo la reparación de mi derecho al honor, a mi integridad moral, y a mi imagen, exigiendo por demás la oportuna indemnización por daños y perjuicios”.

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