Zidane: un elefante con el cerebro de una bailarina

El 'annus horribilis' del Madrid, la ausencia de un candidato contrastado y la nostalgia y el fervor de los socios madridistas han catapultado al francés al banquillo de Chamartín

Fotografía: Zidane: un elefante con el cerebro de una bailarina » Diario Gol
Fotografía: Zidane: un elefante con el cerebro de una bailarina » Diario Gol

«No puedo estar en el Madrid por estar. Si estoy, lo hago al 100%, y como no es así, mejor dejarlo». Así se despedía Zinedine Zidane del Real Madrid tras cinco temporadas (2001-2006) en las que ganó dos Supercopas de España, una Liga, una Supercopa de Europa, una Intercontinental y la novena Copa de Europa del club blanco con su mágica volea en el Hampden Park de Glasgow ante el Bayer Leverkusen (2-1). Zizou abandonó el Bernabéu con un año más de contrato y perdonando a la entidad madridista doce millones de euros. El adiós del mediocentro francés no fue visto por Florentino Pérez como un revés para el Madrid como podía pensarse, sino como una pérdida irreparable para «toda la humanidad». Aunque en el aspecto personal, lo calificara de «tragedia».

No era para menos. Zidane había sido el buque insignia del Madrid de los albores del siglo XXI y el segundo galáctico de la Era Florentino. A Figo y a Zidane, se unirían en las dos temporadas siguientes Ronaldo y David Beckham. De aquel Real Madrid Galáctico, Zidane, con su fútbol de seda y una técnica suprema rayana al ballet, se erigiría en el primero de los dioses del olimpo del balón y en el último icono del madridismo. Con permiso de Raúl, claro. De Él escribiría Valdano: «Es un elefante con el cerebro de una bailarina».

Oferta en una servilleta

Cuando dentro de cien años se escriba la historia del Madrid, el nombre de Zinedine Zidane irá irremediablemente unido al de Florentino Pérez. Ya quiso ficharlo nada más cruzar por primera vez el umbral del Bernabéu, en julio de 2000. Pocas semanas después de tomar posesión del cargo, Florentino acudió a Montecarlo para la final de la Supercopa de Europa contra el Galatasaray turco (2-1). El Madrid había ganado en mayo su octava Copa de Europa en París ante el Valencia (3-0). En la cena de gala monegasca previa al partido, Florentino se sentó en una mesa donde tenía frente a él a Zizou y al príncipe Alberto. En un momento del ágape, cogió una servilleta y escribió en francés «Vous voulez à Madrid?» [¿Quieres venir al Madrid?]. Y Zidane respondió en español: «Sí».

A partir de ese instante el destino de ambos quedó sellado para la eternidad. Aquella temporada (2000-01) no fue posible hacerse con sus servicios. La Juve no quería desprenderse del jugador a ningún precio y Zidane no estaba dispuesto a ceder parte de sus derechos de imagen. Sería en abril de 2001 cuando Florentino desplegó todas sus baterías económicas para traerse al crack galo a Madrid. Pagó más de lo que esperaba, una cifra superior a los doce mil millones de pesetas, más de 72 millones de euros, en esos momentos el fichaje más caro de la historia del fútbol mundial.

Dimite Florentino y se va ‘Zizou’

De las cinco temporadas que Zidane estuvo en el Madrid, las más gloriosas coinciden con la etapa de Del Bosque como director técnico (2000-2003). Dos Supercopas de España (2001 y 2003), una Liga (2002-03), una Supercopa de Europa (2002), una Copa Intercontinental (2002) y la Champions de Glasgow (2002). Tras la salida abrupta del hoy seleccionador, el banquillo de Chamartín vivió en permanente convulsión –Queiroz, Camacho, García Remón, Luxemburgo y López Caro–, hasta desembocar en la dimisión de Florentino Pérez, el 26 de febrero de 2006, tras perder el Madrid en Mallorca (2-1) con tres de los cuatro galácticos en Son Moix: Zidane, Beckham y Ronaldo. En agosto de 2005 Luis Figo había fichado por el Inter al no entrar en los esquemas del brasileño Vanderlei Luxemburgo. Para la historia quedó el argumento que dio Florentino de su repentina e inesperada dimisión: «Hemos hecho una plantilla de grandes jugadores de la que soy el único responsable. Les he maleducado y se han confundido. Soy el único culpable. Con mi dimisión deben ver que lo único importante es el Real Madrid». Dos meses después, en abril, Zinedine Zidane, con 34 años, anunciaba oficialmente que dejaba el fútbol después del Mundial de Alemania. Se marchaba por «cansancio psicológico» y decepcionado de los dos últimos años, en los que el Madrid no había cumplido sus altas expectativas deportivas. Fin del Madrid Galáctico.

El día que fue Maya Plisétskaya

Al margen de la obra de arte que esculpió en Hampden Park con su volea imposible, Zizou logró ante un Deportivo (3-1) que peleaba por el título el que sería, sin lugar a dudas, su segundo mejor gol de los 37 que consiguió como madridista. Acaeció, en el Bernabéu, la Noche de Reyes de 2002. Como si fuera Nuréyev o Maya Plisétskaya, si nos atenemos a la inspirada y certera descripción de Jorge Valdano, Zidane dibujó por la banda izquierda un arabesco futbolístico que dejó petrificados a Héctor y Mauro Silva y de un tremendo trallazo, batió a Molina. Chamartín, convertido en la Scala de Milán o el Bolshói, se vino abajo. El Dépor se vengaría semanas más tarde con el recordado Centenariazo. El destino ha querido que, catorce años después, el debut de Zidane como entrenador del primer equipo del Real Madrid se produzca frente al mismo rival: el Deportivo de La Coruña.

Florentino regresó a la Casa Blanca en junio de 2009, poniendo fin a un trienio marcado por las luchas de poder intestinas que tuvo su epítome en Ramón Calderón, quien acabaría imputado por presuntos delitos de «administración desleal» por el robo de la Asamblea de Socios de diciembre de 2008, «falseamiento de cuentas» y «disposición fraudulenta» de dinero del club. A Florentino le faltó tiempo para telefonear a Zinedine Zidane, a quien nombró asesor de la presidencia. También repescó a Valdano, esta vez, como director general y adjunto a la presidencia. El primer técnico de la segunda etapa de Florentino en el Madrid fue Manuel Pellegrini, hoy en el Manchester City. El Alcorconazo –cayó en Copa ante la UD Alcorcón, de Segunda B–, y un Barça intratable –seis títulos en una temporada–, abocaron al chileno al fracaso. «Estás despedido Manolo», tituló Marca.

Desencuentro con Mourinho

En 2010, llegó José Mourinho. Que el luso se deshiciera de Valdano era sólo cuestión de tiempo. Porque pedir el maridaje del técnico portugués con el director general era un imposible. «Mourinho es un carisma andante que no sabe muy bien lo que representa», había escrito, entre otras lindezas, el argentino. Valdano dimitió el 25 de mayo de 2011. Según Florentino, «por la disfunción de su cargo con la del entrenador». A petición de Mou, su puesto lo ocupó Zizou, interesado en que el francés ejerciera de enlace entre el presidente y la plantilla. Duró una temporada.

Sus desencuentros con el de Setúbal, sobre todo por negarse a secundar las críticas a los árbitros, hicieron que se echara a un lado. Zidane dejó de aparecer por las dependencias del primer equipo en Valdebebas y dedicó su tiempo a seguir la progresión futbolística de sus hijos: Enzo –hoy en el RM Castilla–, Luca –juega de portero en el Juvenil A– y Theo –mediocentro en el Cadete A–. En la temporada 2013-14 se sumó a la cantera madridista Elyaz, de 11 años, el más pequeño de los hijos de Zidane; juega en el Alevín B. El nuevo técnico blanco está casado con Véronique Fernández, de padres almerienses de El Chive emigrados a Francia.

«No seré nunca entrenador»

Otra cosa que hizo Zidane tras plantar a Mourinho fue hacerse entrenador cuando nunca antes se lo había planteado. «No sé lo que seré en un futuro, pero sí sé lo que nunca seré: entrenador», llegó a confesar un día al periodista Enrique Ortego mientras escribían su libro Zidane, al elegancia del héroe sencillo. Pero la estrella ya había decidido bajar a la tierra. Su formación en los banquillos lo compaginó al lado de Mourinho –hasta que se hartó de él–, y, sobre todo, como ayudante de Carlo Ancelotti en la primera temporada del técnico italiano en el Madrid. Dicen que Zidane fue decisivo en la consecución de la Décima. Por su carisma y cercanía con los jugadores –con Varane y Benzema, especialmente–. Por la manera de motivarlos. Por la forma que programaba los entrenamientos. Además de la Orejona, conquistó la Copa frente al Barça (2-1), el Mundialito de Marruecos y una Supercopa de España.

El éxito del Madrid en la temporada 2013-14 despertó el interés del Girondins de Burdeos por el ayudante de Carletto. Y su presidente, Jean-Louis Triaud, le hizo una oferta a Zizou que este aceptó.

Técnico del RM Castilla

Pero Florentino ya avistaba a Zidane como futuro entrenador del primer equipo y le puso sobre la mesa una contraoferta que el francés ni se la pensó: ser entrenador del RM Castilla para la temporada 2014-15. El nombramiento, sin embargo, llevaba implícito un problema: Zidane carecía de la titulación necesaria para entrenar en España; el llamado nivel 3 o UEFA PRO. Para solventar el problema, pusieron a Santiago Sánchez como primer entrenador, y a Zidane, de segundo, dado que tenía el nivel 2 exigido para este cargo. En realidad, el primero era el segundo, y el segundo, el primero. Como ha sucedido ahora con sus colegas Ottmar Hitzfeld –»A Zidane le ha tocado la lotería, su fichaje es una locura»– y Raymond Domenech –»Que era ayudante de Ancelotti es falso: fue la primera vez que vi a un asistente con traje en el banquillo»–, las críticas a Zinedine Zidane no se hicieron esperar y fue denunciado por ejercer de primer técnico del filial madridista. Le abrieron un expediente y lo inhabilitaron durante tres meses. Sanción ratificada más tarde por el Comité de Apelación. El Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), no obstante, dejó sin efecto la sanción. 

La primera temporada de Zidane en el Castilla se saldó con un fracaso. No consiguió devolver al filial del Madrid a la Liga Adelante, su único objetivo. Por dos puntos, sí, pero suficientes para quedar apeado del Playoff de ascenso. Y eso que contó con el refuerzo de Martin Odegaard, internacional absoluto por Noruega, por el que pagaron dos millones de euros. Herido en su orgullo, Zidane –tenía una suculenta oferta de Arabia Saudí– le prometió a Florentino que continuaría un año más en el Castilla para acabar lo que había empezado. «Luego ya veremos», aseguró.

«La palabra imposible no existe»

De no ser por la rebelión en la granja que ha vivido Rafa Benítez desde que pisó el Bernabéu, lo más probable es que Zinedine Zidane hubiera abandonado la Casa Blanca el próximo 30 de junio. Pero el destino es caprichoso. La convulsa situación por la que ha pasado el Real Madrid en 2015, calificado de verdadero annus horribilis; la ausencia de un candidato contrastado que pudiera ocupar el banquillo madridista; y la nostalgia y fervor de los socios, han convertido a una leyenda del fútbol mundial e icono del madridismo en el técnico del club más laureado del mundo.

«Zidane siempre afrontó los grandes desafíos con entereza y tiene toda nuestra confianza y apoyo», aseguró Florentino Pérez la tarde de su presentación. «La palabra imposible no existe para él y el madridismo va a estar de tu lado. Estoy orgulloso de tenerte a mi lado», sentenció el mandamás blanco. De triunfar, Zidane extenderá su leyenda más allá de arco iris. De fracasar, no hay que descartar que el Madrid se sumerja en la espiral de elecciones que marcará el devenir de España en los próximos meses. La palabra, en cualquier caso, y como siempre, la tienen los jugadores.

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