Zidane mete el miedo en el cuerpo a Florentino

El presidente del Real Madrid está más alterado de lo habitual

Fotografía: Zidane mete el miedo en el cuerpo a Florentino » Diario Gol
Fotografía: Zidane mete el miedo en el cuerpo a Florentino » Diario Gol

El Real Madrid no carbura. Ni con Rafa Benítez, ni con el salvador Zinedine Zidane. El equipo acusa la regular preparación física en una pretemporada por medio planeta y, sobre todo, la falta de un juego claro. El presidente del club, Florentino Pérez, observa que el cambio de entrenador ha rebajado las tensiones internas y ha mejorado la cohesión, pero a nivel deportivo la cosa sigue igual. El máximo mandatario vislumbra otra temporada sin títulos y empieza a preocuparse.

El Madrid golea en casa, ante su público y contra rivales de medio pelo, pero es incapaz de ofrecer buena imagen lejos de Bernabéu, en campos de equipos de la zona caliente. En la corta era Zidane, el equipo ha sufrido en sus dos únicos desplazamientos: 1-1 en el Villamarín y 1-2 ante el Granada, con gol in extremis de Luka Modric en una jugada aislada. Ahora llegarán la Roma, en Champions, y el Barça, en la Liga. Afortunadamente, o no, Atlético, Sevilla, Villarreal y Valencia visitan el coliseo blanco en la segunda vuelta: el riesgo de pinchar es menor a priori.

Falta frescura

El problema del equipo es la incapacidad de reaccionar ante situaciones adversas. Con goleadas a favor, todo va bien. Cuando los jugadores sufren en el marcador, se desmoronan. Falta frescura. Apenas Modric y Benzema soportan el ritmo y la presión. Las imprecisiones se suceden en defensa, en el centro del campo y en ataque. Las previsiones no son para nada halagüeñas de cara al tramo decisivo de la temporada.

Con la Copa fuera del alcance por la irrirosia eliminación, y con la Liga con claros tintes azulgrana, la Champions es la esperanza del Real. Aunque en la situación actual, cualquier equipo mínimamente bien plantado y con hambre puede destrozar al Madrid. Florentino, por su parte, estudia el combatir el horror vacui con una inversión sin precedentes para renovar la plantilla entera. El efecto Zidane no resulta. Hay miedo a otro año en blanco y, más todavía, si el Barça está en disposición de repetir todos los títulos.

Publicidad