Los jugadores del Real Madrid forzados a esconder su barcelonismo

Al menos, cinco estrellas blancas tuvieron sangre culé y algunos más flirtearon con el eterno rival

Fotografía: Los jugadores del Real Madrid forzados a esconder su barcelonismo
Fotografía: Los jugadores del Real Madrid forzados a esconder su barcelonismo

Corazón partido. El archiconocido éxito de ventas de Alejandro Sanz a finales de los 90 es una canción que perfectamente podrían haber cantado varios jugadores del Real Madrid. Y con motivo. Al menos cinco jugadores blancos han dado evidencias de tener sangre culé: Isco Alarcón, Toni Kroos, Luka Modric, Keylor Navas y Karim Benzema.

El malagueño Isco es el caso más claro de todos. Su perro se llama Messi, y no es por casualidad. Antes tuvo otro que se llamaba Figo, pero lo que no suele contar el ahora madridista es que le puso el nombre cuando el portugués todavía vestía de azulgrana. Formado en las categorías inferiores del Valencia, Isco se confesó en más de una ocasión como «antimadridista». Sandro Rosell tenía hecho su fichaje por el Barça, pero Zubizarreta se negó a presentarlo si finalmente era contratado. «Si lo fichas, no sé quién lo presentará, pero yo no», desafió al presidente.

Kroos siempre ha sido del Barça. Incluso ahora, estando en el Madrid, no se le ve a gusto. En cuanto decidió salir del Bayern Múnich, pidió a su agente que le buscase sitio en el conjunto azulgrana, pero al igual que pasó con Isco, el Barça no estaba por la labor de reforzar el centro del campo al contar con jugadores indiscutibles como Xavi e Iniesta. Luis Enrique apostaba por un jugador más físico y menos técnico, por eso se optó por Ivan Rakitic. Una vez cerrada la puerta del Barça, su representante llamó a la del Madrid, que lo acogió con los brazos abiertos.

Modric es el Cruyff balcánico. Y no solo por el parecido facial y su predilección por el dorsal 14, sino por su incontestable sentimiento culé desde que era niño. Se dejaba ver a menudo con la zamarra azulgrana, como en 2008, cuando profirió las siguientes declaraciones: «Me ilusiona jugar en el Barça. Haré todo lo que pueda para que el sueño se haga realidad» . Como en el caso de Isco y Kroos, el croata tuvo contactos para fichar por el Barça en un tiempo en que todavía era demasiado joven. La operación no cuajó y terminó en el Tottenham.

El caso más llamativo y el «no» de Txiki a Benzema

El de Keylor Navas es, probablemente, el caso menos conocido de todos. En su Costa Rica natal era conocido por mostrar una especial simpatía hacia los colores del Barça. En el club, Zubizarreta lo siguió de cerca y lo llegó a tantear como posible relevo de la pareja Valdés-Pinto. Si bien el fichaje de Ter Stegen ya estaba cerrado, faltaba otro portero de nivel en la plantilla, más veterano, que compensase la falta de experiencia del alemán. Navas era favorito hasta que Luis Enrique pidió a Claudio Bravo, que salía más caro. Y no se habló más.

Benzema completa la manita. El delantero francés, en el ojo de la polémica por su supuesto chantaje a Valbuena por un vídeo de contenido sexual, flirteó con el Barça en 2008. Era un fijo en la agenda de Txiki Begiristain y habría sido azulgrana se no ser por una conversación que el ex secretario técnico azulgrana mantuvo con Karim en Lyon. Entonces vio que no tenía la cabeza amueblada y que no encajaría en el Barça. En 2009, a la pregunta de un hincha sobre si deseaba jugar en el Barça, Benzema no se lo pensó: «Me gustaría».

Cristiano también pudo ser culé

Hay más casos de vínculos entre madridistas y azulgranas en la actual plantilla del Madrid. Del que menos se habla, por lo que representa para la casa blanca, es Cristiano Ronaldo. Corría el 2003 cuando Jorge Mendes puso su nombre sobre la mesa de Joan Laporta. Frank Rijkaard era el entrenador y Sandro Rosell, con muchos contactos de Nike, el vicepresidente deportivo. La operación salía demasiado cara. El Manchester United de Alex Ferguson pagó 17,5 millones de euros por él y el Barça fichó a otro protegido de Mendes, Ricardo Quaresma, por 6,35 millones.

Otro jugador del que nadie sospecharía, pero que celebraba muy efusivamente los goles del Barça cuando todavía residía en su tierra natal, Las Palmas de Gran Canaria, es Jesé Rodríguez. Fuentes cercanas al futbolista así lo han confirmado a GOL.