Las ‘manzanas podridas’ de Zidane en el vestuario del Madrid

El entrenador del club blanco debe lidiar con los egos de varios pesos pesados

Fotografía: Las 'manzanas podridas' de Zidane en el vestuario del Madrid
Fotografía: Las 'manzanas podridas' de Zidane en el vestuario del Madrid

Zinedine Zidane ha empezado con buen pie su andadura como primer entrenador del Real Madrid. Aclamado por las masas, el conjunto blanco goleó al Deportivo (5-0) en un Bernabéu entrenado a su entrenador. A falta de grandes ídolos en la última década –Cristiano Ronaldo ha sido pitado en muchas ocasiones a pesar de sus brillantes estadísticas individuales–, Zizou se ha convertido en el gran portador de ilusión. Esta situación le da una posición de fuerza ante las estrellas.

Hay pesos pesados en el vestuario del Madrid que no comulgan con el espíritu de equipo que todo entrenador querría. Caprichosos, algunos jugadores creen que están por encima del bien y del mal. Una situación que se arrastra desde que José Mourinho entrenó al club blanco y terminó enfrentado con Iker Casillas, Cristiano Ronaldo, Pepe y Sergio Ramos. Las manzanas podridas de Mourinho preocupan también a Zidane.

Salvo Casillas, que ya no está, y Pepe, convertido en la mano derecha –o topo– de Florentino Pérez en el vestuario blanco, los demás siguen interpretando el mismo papel. Acostumbrados a pedir, a hacer las cosas a su manera y a quejarse cuando caen tormentas. Cristiano y Ramos son los principales agitadores de la plantilla, los que en el pasado jugaron a hacer de entrenador con Ancelotti y Benítez. Zidane se ha propuesto terminar con los malos hábitos adquiridos.

Los cuatro señalados

Al ego de Cristiano, y a la voluntad de mando que impone Ramos, se unen otros dos casos polémicos. Dos jugadores que, como los otros dos, maravillan a Zidane por sus cualidades como futbolistas, pero que no están del todo centrados. Se trata de James Rodríguez e Isco Alarcón. Dos futbolistas llamados a ser protagonistas con el francés.

Están en el punto de mira por diferentes motivos. James está dejado, demasiado adaptado a la noche madrileña y cada vez más suelto. Sus enfrentamientos con Benítez invitan a estar en alerta hasta que vuelva a centrarse y a recuperar su mejor estado de forma. Por el otro lado está Isco, un jugador que tiene una doble cara. A espaldas de los demás critica mucho y tiende a malmeter. Gareth Bale lo sufrió en sus propias carnes. Además, ha buscado salida como un loco.