La cúpula del Madrid suelta la lengua a espaldas de Florentino

La poco intervencionista junta directiva del club blanco empieza a estar cansada de las constantes metidas de pata de su presidente

Fotografía: La cúpula del Madrid suelta la lengua a espaldas de Florentino
Fotografía: La cúpula del Madrid suelta la lengua a espaldas de Florentino

Murmullos en los pasillos. Malas caras en las oficinas del Santiago Bernabéu. Incomprensión, perplejidad y desgaste. Es la situación que se respira en la cúpula del Real Madrid, donde algunas lenguas se han soltado a espaldas de Florentino Pérez. Por vez primera en mucho tiempo, el presidente está cuestionado hasta por los suyos.

La junta directiva del Real Madrid es famosa por su elevada media de edad y por su escaso intervencionismo en el día a día del club. El modelo blanco es totalmente presidencialista, al contrario de lo que ocurre en el Barça, donde todos los directivos tienen cargos y funciones perfectamente delimitados.

Sin embargo, hasta los círculos más pacientes pueden terminar explotando tarde o temprano. Y en el Bernabéu, las cosas ya no son lo que eran. La decisión de Florentino, nuevamente unilateral, de colocar a Zidane como entrenador del primer equipo ha levantado ampollas. Los directivos entienden que es una locura transitoria para salir del paso pero tienen muy claras dos cosas: lo normal es que salga mal; y si sale mal, en verano habrá elecciones anticipadas.

Un tiro en el pie

Algunos miembros de la directiva, amigos íntimos de Florentino, están molestos por el excesivo caso que el presidente ha hecho de su director general, José Ángel Sánchez. La decisión de fichar a Rafa Benítez fue suya, aunque la mayoría de la junta no la compartía. La decisión de despedir a Carlo Ancelotti tampoco fue acertada, sino impopular. Creen que Florentino se pegó un tiro en el pie.

Ha llegado todo a un punto en que la situación preocupa, y mucho. Además, están molestos porque en la decisión de nombrar a Zidane, una vez más, Florentino convocó una junta de urgencia donde se limitó a explicar una decisión que ya estaba tomada. Los directivos tenían voz, pero no voto. A esto se suman los movimientos que hacen los grupos opositores, y la conclusión es negativa.