El otro lío del que nadie habla: las puñaladas entre jugadores del Madrid tras el clásico

Aumentan las tensiones en el vestuario blanco tras la humillación sufrida ante el Barça

Fotografía: El otro lío del que nadie habla: las puñaladas entre jugadores del Madrid tras el clásico » Diario Gol
Fotografía: El otro lío del que nadie habla: las puñaladas entre jugadores del Madrid tras el clásico » Diario Gol

El Real Madrid es un caos. Nadie asume responsabilidades y todos buscan culpables. La afición señaló a futbolistas, técnicos y presidente, y el fuego cruzado se ha intensificado en los despachos y, sobre todo, en el vestuario. Los jugadores no tienen una buena sintonía con Rafa Benítez, pero entre ellos también hay mal rollo. La clase media señala a las estrellas como responsables de la derrota contra el Barça.

La plantilla del Real Madrid está más dividida que nunca. No todos los jugadores disfrutan de los mismos privilegios ni del mismo reconocimiento público. Y, según deslizan en la Ciudad Deportiva de Valdebebas, Modric, Danilo y Varane estallaron tras la goleada del Barça en el clásico. Los tres culparon a Cristiano Ronaldo, Bale, Benzema y al mismísimo Sergio Ramos de la caída madridista.

Mal juego, mala actitud

El sector más crítico de la plantilla del Real Madrid denuncia que el equipo jugó mal y no tuvo la actitud adecuada para contrarrestar el mejor juego del Barça. Y casi todas las quejas se dirigen a Cristiano Ronaldo, intrascendente en la primera parte y errático en la segunda. El delantero portugués falló las dos ocasiones que tuvo pero sus compañeros le recriminan que no ayudara en labores defensivas. Que se borrara del clásico.

Modric, Danilo y Varane también señalan a Ramos, Bale y Benzema, a quien disculpan solo por el mal momento anímico que está pasando. Los tres también lamentan que Benítez aceptara presiones de arriba y excluyera a Casemiro, el jugador ideal para contrarrestar el fútbol de toque del Barça. Pero entre Florentino y las recomendaciones de Cristiano, el técnico madrileño apostó por un equipo en el que no creía. El resultado no pudo ser más decepcionante y en el vestuario blanco las tensiones van a más.

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