El movimiento anti Florentino firma una tregua de cara al clásico

El colectivo más crítico con el presidente del Real Madrid en el Bernabéu prioriza apoyar al equipo contra el Barça

Fotografía: El movimiento anti Florentino firma una tregua de cara al clásico » Diario Gol
Fotografía: El movimiento anti Florentino firma una tregua de cara al clásico » Diario Gol

¿Pánico al Barça? Es lo que se respira en los aledaños del Santiago Bernabéu. Tanto, que incluso los más críticos con Florentino Pérez han decidido guardar silbatos y globos amarillos en señal de protesta para hacer del coliseo blanco un fortín en la visita del Barça el próximo 21 de noviembre. El Movimiento Ámbar firma una tregua provisional con Florentino.

Miembros del grupo han atendido a GOL para aclarar que van a detener su protesta durante el clásico. «Para el día del clásico no vamos a preparar nada porque entendemos que ese día el madridismo debe estar unido a pesar de nuestro presidente», aseguran, en una clara muestra de priorizar el apoyo al equipo y la unión de los madridistas a las discrepancias internas que puedan existir en el seno del club.

Objetivo: acceder a la Asamblea

Pese a ello, se mantienen firmes en sus postulados antiflorentinianos: «Estamos preparando un informe de cómo ha hecho Florentino para conseguir «secuestrar» la Asamblea con sus compromisarios y a la vez organizando un listado de socios para cuando llegue el momento reunirnos y comenzar la estrategia para asistir a esas elecciones, la única forma de debatir a este señor es estar en la Asamblea y poder decidir».

Con las cosas claras y sin ánimo de generar un conflicto, el Movimiento Ámbar empieza a despegar. Llevan actuando desde el partido contra el Levante, y se hicieron notar algo más contra el PSG. Todavía son pocos, pero el espíritu que emana coincide con las encuestas y sondeos que la directiva del club ha ido pasando por Chamartín. El decsontento del aficionado con la elección de Rafa Benítez y el juego del equipo es palpable. Cada vez son más los que piensan que el problema no es el técnico, sino aquel que pone al entrenador. 

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