El mal perder de Zidane en el Benito Villamarín

Primer tropiezo del Real Madrid de Zizou, ante el Betis, y primer enfado del técnico

Fotografía: El mal perder de Zidane en el Benito Villamarín » Diario Gol
Fotografía: El mal perder de Zidane en el Benito Villamarín » Diario Gol

El Betis recordaba en las horas previas que Zinedine Zidane, hoy técnico del Real Madrid, nunca venció como futbolista en el Benito Villamarín. Ahora desde el banquillo, sigue sin lograr la victoria en casa de los verdiblancos (1-1). El partido tuvo de todo. Nervios. Emoción. Y la primera pérdida de papeles de Zizou. Es su primer tropiezo al mando de la primera plantilla blanca, en una jornada propicia para ganar posiciones con el Atlético. El Barça se aleja un poco más.

Zidane llegó a Sevilla con el rostro muy serio. Conocía los resultados de los rivales directos y sabía de la importancia de ganar al Betis. Todo comenzó a torcerse en el 7′ con el tanto de Álvaro Cejudo. Luego llegaron el simulacro de penalti sobre Cristiano Ronaldo y el claro pisotón de Petros a Karim Benzema que el colegiado, señor Martínez Munuera, no señaló. La intensidad del Betis y la grada, con el segundo mejor lleno de la temporada, hicieron el resto. El ambiente estaba caldeado y Zidane estalló.

El técnico del Real Madrid tuvo un pequeño amago de pérdida de nervios en el descanso, en túnel de vestuarios, con 1-0 en el luminoso, según ha podido saber Diario Gol por fuentes presenciales de la polémica. Zidane se dirigió con el tono elevado a alguno de los futbolistas del Betis por gestos realizados durante el partido que, entendía, podían ahorrarse. Nada grave. Alguna patadita a destiempo por aquí. Algún encontronazo por allá. Lances del juego. Pero Zidane sacó el carácter de sus peores tardes para marcar terreno. La cosa no llegó a mayores. Los protagonistas entraron rápidamente en vestuarios. El juego de los suyos en el primer acto ayudó a caldear sus ánimos. Pronto se ha evaporado el efecto Zidane. Él lo sabe y su actitud, totalmente contraria a los valores y al señorío que predica el Real Madrid, así lo demuestra.

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