El gesto de Sergio Ramos en el clásico que incendia el Bernabéu

El capitán del Real Madrid precipita la ruptura del vestuario con la afición

Fotografía: El gesto de Sergio Ramos en el clásico que incendia el Bernabéu
Fotografía: El gesto de Sergio Ramos en el clásico que incendia el Bernabéu

Ruptura total. La hinchada del Real Madrid está muy indignada. Lo que ocurrió en el último clásico no es de recibo.

El equipo de Zinedine Zidane fue completamente arrollado en el segundo tiempo. Vapuleado por el Barça en el Bernabéu por tercer año consecutivo en Liga.

El desastre fue de dimensiones siderales. No porque el Madrid está prácticamente fuera de la lucha por la Liga, sino porque se presuponía que este año, sin Neymar, el Barça era inferior al Madrid.

Ernesto Valverde no solo demostró que eso no es así, sino que sus hombres, siempre comandados por Leo Messi, afligieron un curo correctivo a los blancos.

Precisamente, Messi fue protagonista por distintas acciones. Su jugada sin bota para asistir a Aleix Vidal, el penalti marcado, la celebración del gol…

Peloteo a Messi

Pero hay una que quedará especialmente en la retina de todos. El peloteo que los jugadores del Madrid dedicaron a Messi. Algo inaudito.

Sergio Ramos, que siempre se había caracterizado por dar palos a la figura hasta en el carné de identidad, le regaló un abrazo insólito.

El abrazo a Messi que mata a Sergio Ramos en el Real Madrid tras el Clásico | EFE

El camero estrechó a Messi tras el encuentro como si fuesen amigos de toda la vida. Como si esa rivalidad y esa dura derrota no tuviesen importancia.

Nadie se libra

Esa instantánea hizo mucho daño a buena parte de la hinchada blanca, decepcionada con su capitán. Del mismo modo, tampoco gustó que Cristiano Ronaldo fuese tan cariñoso con Messi al principio del duelo.

La afición del Madrid está muy mosqueada. Con Ramos y CR7 por traidores, ya que el Bernabéu no puede ni ver a Messi.

Pero también hay cabreo con Zidane, por no poner la alineación que todo el mundo quería. Y con Florentino Pérez, por haber debilitado la plantilla. Nadie se salva