Albert Soler silencia a sus críticos

El ejecutivo del Barça calla a sus detractores, que pedían su cabeza al presidente Bartomeu

Fotografía: Albert Soler silencia a sus críticos
Fotografía: Albert Soler silencia a sus críticos

Albert Soler, responsable del Área de Deportes Profesionales del Barça, se está ganando su sueldo las últimas semanas: es el encargado de limar asperezas con la UEFA y de hacer olvidar el espinoso asunto de las esteladas en el Camp Nou. El presidente del club, Josep Maria Bartomeu, le pidió resultados en ese tema y el directivo cumplió. En los últimos meses, la preocupación de la cúpula del club había ido en aumento debido a las tensiones generadas en un sector tan sensible como el de la seguridad, pero ahora Soler marca perfil: los resultados lo avalan y frenan a aquellas voces internas que pedían su cargo. Albert salva el cuello, al menos por el momento, porque el Barça siempre es un volcán a punto de estallar. 

Soler llegó al Barça en junio de  2014 como director de Relaciones Institucionales Deportivas, tras renunciar a su escaño de diputado en el Congreso. Su llegada al club fue acompañada de críticas internas: algunos de los directivos lo vieron como un elemento extraño incrustado en el mecanismo del club por Josep Maria Bartomeu. Sandro Rosell se había ido hacía unos meses y el nuevo presidente comenzaba a mover sus peones.

Dos viejos amigos

Curiosamente, el mismo mes en que Soler llegaba al club, era nombrado director general de los Mossos d’Esquadra otro socialista, Albert Batlle, que había sido concejal de Deportes de Barcelona entre 1995 y 2003, en la época en que el directivo blaugrana también tenía cargo político en el Ayuntamiento socialista. Los dos viejos amigos y compañeros de consistorio, pues, volvían a reencontrarse.

Este hecho, que podría parecer baladí, desató una auténtica guerra dentro del club.  El agente de los Mossos que ejercía de enlace con el club se enfrentó abiertamente con el equipo de seguridad y comenzó a elaborar informes negativos sobre las medidas, especialmente se apuntó a la grada jove. La presencia de Soler facilitó una pinza  con Batlle que puso orden y remató el trabajo iniciado por Sandro Rosell: erradicar privilegios para los Mossos, que viajaban gratis  con el equipo a donde fuesen y que no estaban dispuestos a perder tal prerrogativa. Y eso sin contar otras ventajas como determinadas invitaciones en los partidos verdaderamente importantes.

El alineamiento de Soler con Batlle, unido a demoledores informes de la policía autonómica sobre el club, acabó con el despido del jefe de Seguridad, que llegó a interponer una demanda contra la entidad.

Pero de lo que no hay duda es de que el tándem socialista se salió con la suya, nombrando a un nuevo responsable de confianza en un puesto tan delicado y rescindiendo el contrato a la empresa de asesoría de seguridad que había llevado los temas espinosos desde la llegada de Sandro Rosell.

Fichado por Zapatero

Según la ficha del FC Barcelona, Soler es máster en gobierno y gestión pública por Esade y la UAB, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deportes y especializado en gestión deportiva por Inef de Barcelona. Funcionario de carrera, fue concejal en el Ayuntamiento de Barcelona por el PSC y director de Deportes del consistorio de 1999 a 2005. Tras dos años como director gerente del Institut Barcelona Esports y director del Plan Estratégico del Deporte de Barcelona, en 2008 llegó a la gerencia de Cultura, Educación y Bienestar.

Un año más tarde, fue fichado por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para ser director general del Consejo Superior de Deportes y en abril de 2011 fue nombrado secretario de Estado de Deportes y presidente del Consejo Superior de Deportes en sustitución del dimitido Jaime Lissavetzky. En octubre del 2011, renunció a su cargo para formar parte de las listas del PSC en las elecciones generales de aquel año y obtuvo escaño en el Congreso. En 2013 intentó presidir la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB), pero fracasó en el intento, aunque a la postre acabó aterrizando en el club azulgrana.