Leo Messi| EFE

“Vacía la taquilla, te vas”. Messi, Coutinho y Luis Suárez o lo que no te han contado del Barça-Inter

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Los de Ernesto Valverde se llevan la victoria por 2-0 ante los italianos en el Camp Nou

24 de octubre de 2018 (22:52 CET)

Prueba superada. El Barça ganó 2-0 al Inter de Milán en un partido más que correcto con goles de Rafinha y Jordi Alba. Los de Ernesto Valverde sacaron adelante el primer encuentro sin Leo Messi, que estará tres semanas de baja, ante un Inter que fue de más a menos en el Camp Nou. Los italianos plantaron cara en los primeros compases del encuentro, pero el buen toque del Barça fue mermando la energía y las fuerzas de los de Spalletti. Queda claro que la Champions League es la prioridad.

Rafinha justificó su entrada en el once con un buen gol y un juego que, eso sí, dejó a un jugador del Barça más que tocado. Y es que la noticia no estuvo en el campo, sino en el banquillo. ¿El motivo? Valverde dejó fuera del once a Ousmane Dembélé, que, de hecho, no jugó ni un minuto.

Rafinha | EFE

El lío con Dembélé

Y es que no eran pocos los que aseguraban que el francés debía ser titular esta noche. Pero el técnico vasco ha optado por un jugador en el que confía mucho más. Rafinha ha dejado en evidencia a Ousmane, aunque, como cuentan desde dentro, el galo ya lo hace él solo.

Entre otras cosas porque su nombre empieza a convertirse en un auténtico dolor de cabeza para todos los estamentos del club. El primero de ellos, el staff técnico. Que un jugador que costó lo que costó Dembélé sea suplente el día que tiene todas las papeletas para jugar es sintomático.

¿Qué ocurre con el extremo? Que no está por lo que tiene que estar. Y en el club lo saben. Saben que su entorno no es que le ayude precisamente a tener el balón como su prioridad. Un jugador tan joven debería estar centrado exclusivamente en el fútbol. Dembélé no lo está.

Dembélé | EFE

Las largas noches en su casa de Pedralbes con la Play Station y sus amigos no ayudan a que el delantero mejora su rendimiento. Todo lo contrario. Por otro lado, y esto es algo que en la directiva molesta, y mucho, tampoco es que Ousmane se esté tomando en serio las pautas alimenticias que le han hecho llegar desde el Camp Nou.

El año pasado, viendo que el francés tenía cierta tendencia por la comida basura, decidieron ponerle un nutricionista a su disposición que le dictara una pauta correcta. Se lo sacó de encima en cuanto pudo.

El vestuario le pone la cruz

Todo ello acaba derivando en una falta de actitud, tanto dentro como fuera del césped, que ha provocado que el vestuario le ponga la cruz de forma definitiva. Valverde ya no esconde su deseo de verlo marchar cuanto antes. Le desespera.

Si bien en sala de prensa y de cara ala opinión pública lo defiende, desde dentro advierten que episodios como el del otro día ante el Sevilla, donde Dembélé estuvo calentando más de 15 minutos y Ernesto tuvo que ver como se ataba las botas antes de saltar al campo mientras el equipo estaba con sufriendo con diez, han acabado con la paciencia del míster.

Por otro lado, los pesos pesados, con Leo Messi, que vio el partido desde la grada, Luis Suárez y Philippe Coutinho a la cabeza, han pedido a la directiva que lo vendan.No se entienden con él en el campo, y fuera de él tan sólo tienen una relación laboral. Nada más.

Eso sí, parece que los deseos de los capos se van a cumplir dentro de poco. Es más, cuentan que la frase de “Vacía la taquilla, te vas”, ya se está empezando a escuchar en referencia al galo.

La directiva, desesperada

El problema que tiene a Josep Mª Bartomeu y a los suyos sin dormir es que, pese a que ya han tomado la decisión de deshacerse de Dembélé, las ofertas que llegan por él son ridículas.

Ya el pasado verano le pusieron el cartel de transferible, pero nadie quiso pagar más de 60 millones por él. Y el club, que vendió la idea de que se confiaba en él, decidió esperar a ver si su caché ascendía.

Ousmane Dembélé | EFE

No lo ha hecho, y nada hace pensar que, siguiendo así, vaya a hacerlo. Lo cierto es que sí que hay equipos interesados en él en forma de cesión, pero cuando el club les hace saber que el traspaso rondaría los 90 o 100 millones, todos dan un paso hacia atrás.

Queda mucha temporada y, como ya ha pasado en alguna que otra ocasión, puede que la situación varíe. Pero cuando existe la opinión es compartida por el banquillo, el vestuario y el palco, parece difícil que Dembélé juegue otro año más en el Camp Nou.

Un Camp Nou que, por cierto, ya ha perdido la paciencia de forma definitiva con el delantero. Y  cuando el feudo culé empieza a pitar a un jugador, ya no hay vuelta atrás.

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