Tres jugadores del Barça (con nombre y apellidos) acribillan a Luis Enrique

stop

Las rotaciones le pasan factura ante el Betis 

El Barça tiene dos futuribles a la vista | EFE

29 de enero de 2017 (14:27 CET)

Palos. El FC Barcelona rozaba el ridículo en la primera mitad y salvaba los muebles en la segunda con atraca arbitral. No hay excusas. En la caseta azulgrana el calentón por la enésima tropelía de un trencilla es igualable al malestar entre los capos del vestuario por los inventos/ocurrencias de Luis Enrique.

El asturiano, afirman desde dentro, lleva loco al equipo con cambios y contracambios sin resultado. Piqué, Messi o Luis Suárez alzan la voz. No son los únicos. Tres cambios clave en el once cuando te juegas la vida en la Liga es mucho cambio para un equipo que necesitaba continuidad. No fue así.

Luis Enrique sentaba a Sergio Roberto, Umtiti y Jordi Alba para jugársela con un once experimental que sacó los colores al equipo en la primera mitad. La cara de Gerard Piqué era un poema en las coberturas a Mathieu, Messi no conectaba con Digne y se desconectaba y Aleix Vidal fue voluntad y nada más.

Equipo roto, calentón de mil demonios y 'plan b' sobre la marcha. El asturiano se cargaba a Denis Suárez –perdido-, liquidaba a Digne y Arda Turan para recuperar el equipo titular en el segundo tramo. Era tarde.

Las figuras del equipo señalan la pérdida de puntos al agujero negro de un técnico incapaz de reaccionar/contrarrestar al rival en la pizarra. "Luis Enrique es el peor entrenador que he tenido en mi carrera", espetaba una voz de peso de la plantilla en los peores días de 'Lucho' en el Barça.

Avisan desde dentro que el mayor fondo de armario del Barcelona, lejos de ser un privilegio, se ha convertido en una ruleta rusa para el equipo. Luis Enrique juega a ser entrenador, cuando el curso pasado, y el primer año tras la bronca de Anoeta, se limitó a ser un magnífico alineador.

Los nuevos no tienen nivel. O no el nivel de los titulares. Y las ocurrencias de 'Lucho'  desquician a un equipo que, advierten desde dentro, cuenta los días para perder de vista al técnico. 

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad