Traición a Valverde (y en el Barça): o lo que Piqué sabe (y cuenta)

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El central azulgrana conoce la decisión más oscura que tomó Bartomeu

25 de abril de 2018 (17:55 CET)

Todo el mundo sabe que la relación entre Gerard Piqué y el presidente Josep María Bartomeu es óptima. El central de Sarrià siempre ha mantenido una postura más próxima que el resto de la plantilla a la junta directiva.

La ambición del defensa del Barça, aspirante a presidir el club en un futuro, y sus inquietudes en el ámbito empresarial y de la emprendeduría le hacen tener una sintonía especial con la cúpula.

Piqué es de aquellas personas inquietas que siempre piensan en negocio. Competitivo, creativo, quiere ganar dinero pero, sobre todo, conseguir nuevos retos en todos los ámbitos.

En el deportivo, peleó hasta ser uno de los tres mejores centrales del mundo. Dejó de serlo, y volvió a pelear para recuperar esa plaza. Fuera de la cancha, a Piqué le pasa lo mismo.

Esa buena relación que el internacional español tiene con Bartomeu y compañía le hace estar al corriente de muchas decisiones de club. Es junto con Iniesta, Messi, Luis Suárez y Busquets, el futbolista que más informado está de todo.

Y en algunas cuestiones los detalles le llegan a él antes que al resto. Por ejemplo, así ocurrió en cuanto a la filtración que liquidaba a Ernesto Valverde a final de temporada.

Todo ha quedado en falsa alarma. El rumor, generado desde la propia directiva, anticipaba un sustituto para Valverde si el Barça no ganaba la Copa. Pero se ganó, y por goleada.

La victoria en la Copa, agridulce

El 0-5 al Sevilla sirvió para recuperar la confianza perdida, aunque a muchos les duela todavía más el desastre de Roma. Había equipo de sobras para haber vuelto a ganar en el Olímpico.

Podía ganarse o no, pero lo que nunca se debió haber producido fue ese espantoso ridículo que terminó con el Barça fuera de la competición más prestigiosa: la Champions.

Tan duro fue el palo que Bartomeu y sus afines se pusieron a listar nombres de posibles futuros entrenadores para el Barça, entre los que sonó Jurgen Klopp, un entrenador muy válido –como está demostrando en Liverpool– pero familiarizado con un estilo de juego que no encaja en Barcelona.

La traición se puso sobre la mesa. Pero a la hora de la verdad ha quedado en punto muerto. Desde la directiva solo esperan ese ansiado doblete y que el Madrid caiga cuanto antes de Europa.

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