“Si viene Griezmann se va”. Messi avisa (y la cabeza rueda en el Barça)

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Los pesos pesados del vestuario avisan sobre el fichaje pedido por Valverde

13 de marzo de 2018 (19:55 CET)

La relación de Ernesto Valverde con la plantilla del FC Barcelona es poco menos que excelente. Confianza y complicidad entre las partes. Unidos para ser más fuertes.

Los pesos pesados del vestuario saben que el Txingurri está a favor del fichaje de Antoine Griezmann, una oportunidad que ofrece el mercado y no puede dejarse escapar.

Los elevados precios que se dispararon el pasado verano y en el mercado de invierno obligan a Josep María Bartomeu a ir con todo a por El Principito, que tiene muchas otras novias.

Sin embargo, desde el Barça confían en convencerlo por tener el proyecto deportivo más ambicioso, unas posibilidades salariales óptimas y la seguridad de que está adaptado a la Liga y España.

Griezmann también ve el fichaje por el Barça como la mejor opción para no terminar mal con el Atlético de Madrid –sería un drama si se fuese al Real Madrid– y asegurar el tiro. Probar suerte en la Premier sería una aventura más arriesgada.

Dembelé, el gran damnificado

Además, la gran obsesión del galo es la Champions. Y solo ve un club capaz de rivalizar con el Barça y el Madrid por el título: el Manchester City de Pep Guardiola.

Pero el técnico catalán reconoció recientemente que su club ha invertido demasiado dinero en fichajes y que ya no está el horno para bollos. La plantilla del City está casi cerrada.

Todo ello hace pensar que Griezmann terminará en el Barça. Y en el vestuario, los pesos pesados que encabeza Leo Messi lo dan por hecho.

Sin embargo, también lanzan una advertencia: “Si viene Griezmann se va”. El fichaje del Principito dejará algún muerto en el Camp Nou.

El principal damnificado será Ousmane Dembelé. Con Messi, Luis Suárez y Griezmann como indiscutibles en el ataque azulgrana, el galo deberá conformarse con un rol secundario.

El plan del Barça: cuarto delantero

Tendrá minutos que ayudarán a su mejor adaptación y el dudoso honor de ser el cuarto delantero del equipo –su polivalencia le ayuda a poder jugar por cualquier lado y se siente especialmente cómodo por el centro, cuando no coincide con Messi–, pero tendrá que armarse de paciencia.

Dembelé fichó por el Barça a cambio de mucho dinero con la idea de tener minutos y oportunidades constantes. No será así. Su misión será ser el jugador número 12.

A su favor juega que tanto Messi como Suárez ya tendrán más de 30 años. Y lo normal es que el técnico empiece a dosificarlos cada vez más. Ahí entrará Dembelé.

Sin embargo, el jugador no acaba de asumir esa realidad. Costó 145 millones de euros y su obsesión es jugar y jugar. Hay quién dice que se plantea pedir una cesión.

La realidad es que en el Barça lo quieren para ser el cuarto delantero y una futura estrella. Ya lo intentaron fichar con ese cometido cuando todavía estaba Neymar en el equipo. Mismo plan.

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