Reunión clandestina de los pesos pesados del vestuario del Barça

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La goleada ante el Celtic se diseñó tras la derrota contra el Alavés en la Liga

Messi y Neymar reclaman distancia para lanzar una falta | EFE

14 de septiembre de 2016 (10:13 CET)

De la decepción a la euforia. Del 1-2 contra el Alavés al 7-0 contra el Barça. En tres días, el equipo de Luis Enrique experimentó una espectacular metamorfosis que cambió el estado de ánimo de su afición. El técnico aparcó los experimentos en el debut europeo y los futbolistas se conjuraron para rescatar su mejor versión. Entre ambos actos, además, hubo una reunión clandestina de los pesos pesados del vestuario azulgrana. Una reunión terapéutica.

La derrota contra el Alavés tendrá consecuencias para algunos futbolistas como Aleix Vidal, Cillessen y Paco Alcácer. También retrató a Luis Enrique, que no midió bien las rotaciones. Se pasó de frenada y algunos jugadores lamentaron su errática apuesta.

Las vacas sagradas del Barça analizaron las causas del tropiezo liguero y pidieron a Luis Enrique que aparcara las rotaciones. Que cambiara las piezas que considerara oportunas en el equipo, pero lo hiciera de manera tranquila, sin desequilibrar y debilitar todas las líneas. Su respuesta fueron siete goles a un Celtic muy lejos de la elite continental. En 1967 se convirtió en el primer equipo británico que ganaba la Champions, pero ahora debe asumir un papel muy secundario en Europa.

Con Messi, Suárez y Neymar en punta, el Barça exhibió su talante más creativo ante el beneplácito de su afición. El equipo también mejoró en defensa, confirmándose que Piqué es básico y que Umtiti tiene mucho más nivel que Mascherano. Iniesta también exhibió destellos de su gran clase.

 

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