Quique Setién, Gerard Piqué y Leo Messi  | EFE

¡Repulsivo Messi! Hace esto a Quique Setién: “Pobre hombre”. ¡Bartomeu, ¿por qué lo tapas?!

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El oscuro asunto que apunta al argentino y que ata de pies y manos al club culé

07 de febrero de 2020 (12:01 CET)

El FC Barcelona dijo adiós este jueves a la Copa del Rey. Los blaugrana no jugarán la final por primera vez desde 2014. Y ahora los culés no tienen otra que arriesgarlo todo a la Liga y a la Champions, las competiciones a priori más complicadas.

Los culés cayeron con la cabeza alta. Firmaron uno de los mejores partidos de la temporada. Y sobre todo de la era Quique Setién. Controlaron el partido de principio a fin, llevando la iniciativa del encuentro en todo momento. Sometiendo a un Athletic Club que esperaba viéndolas venir y en busca de un contraataque letal. Los dos equipos impusieron sus ideas y fueron fieles a ellas hasta el final.

El Barça cae con la cabeza alta

A los azulgrana se les vio enchufados, intensos y concentrados como hacía tiempo que no se les veía. Y solo un gol en propia puerta en los minutos de descuento fue capaz de doblegar al conjunto catalán. 

Pero volvió a faltar lo de siempre: el gol. Las tuvieron Antoine Griezmann y Leo Messi, pero Unai Simón expulsó ambos remates a bocajarro.

Algunos dicen que el colegiado obvió un penalti claro a Frenkie de Jong. Y se escudan en ello para justificar la derrota. Pero si por algo el Barça fue apeado de la competición fue por lo de siempre: la falta de gol.

La historia se repite

Hace unas semanas, justo antes de que Ernesto Valverde fuera destituido, los catalanes firmaron la otra gran actuación de la temporada contra el Atlético de Madrid. Contra los colchoneros el Barça también firmó un gran partido. Pero como en San Mamés, quedaron eliminados de la Supercopa de España. Y entonces el conjunto que aún dirigía Valverde mostró las mismas carencias que en Bilbao. Pocas ideas en ataque y pólvora mojada.

Unas necesidades que en la planta noble intentaron cubrir en el mercado invernal. Josep Maria Bartomeu, Eric Abidal y compañía mantuvieron varias conversaciones abiertas para incorporar un delantero que cubriera la baja de Luis Suárez. Un fichaje que, además, le hubiera venido de maravilla al equipo después de la nueva lesión de Dembélé.

El fichaje de Neymar lo bloquea todo

Rodrigo Moreno, Timo Werner o Lautaro Martínez fueron algunos de los que sonaron para reforzar el equipo. Pero la entidad culé no era capaz de asumir ninguna de esas operaciones. No hay dinero en la caja. Y si lo hay, está reservado para una operación que el club quiere llevar a cabo el próximo verano. Y no es otra que el fichaje de Neymar.

Un Ney al que Leo Messi ha pedido por activa y por pasiva. Ya lo hizo el pasado verano y lo ha vuelto a dejar claro en el mercado invernal. Y esta exigencia es la que ha dejado a Quique Setién y al Barça sin fichaje para el ataque. “Pobre hombre”, comentan sobre Setién en la ciudad condal.

No hay dinero

Porque si los responsables se hubieran gastado los 60 millones que el Valencia pedía por Rodrigo o los más de 100 que reclamaban el Red Bull Leipzig y el Inter de Milán por Werner y Lautaro, no quedarían fondos suficientes para acometer la operación que quieren los pesos pesados del vestuario. Está todo bloqueado para la llegada del carioca.

Lautaro Martínez

De hecho, el desmantelamiento de buena parte de la cantera, con salidas como las de Carles Pérez, Jean-Clair Todibo o Abel Ruiz, solo busca rellenar las arcas lo máximo posible de cara a la compra de Neymar. Igual que los fichajes de Francisco Trincao (Braga, fichaje para julio), Matheus Fernandes (Palmeiras, cedido al Valladolid) o Matheus Pereira (Juventus, cedido al Barça B con opción de compra obligatoria), con los que el club solo busca comprar barato para vender caro.

Porque en el Barça están buscando como locos satisfacer a Messi. Es casi la única baza que le queda a la directiva dirigida por Bartomeu para tener argumentos de cara a que en los comicios de 2021 gane una junta continuista.

Messi| EFE

Daños colaterales preocupantes para los más débiles

Y no solo el equipo está pagando las consecuencias del afán por fichar a Neymar sin que ello afecte a las obras del Espai Barça. En otros estamentos del club también están recortando gastos.

Los trabajadores están viendo reducidas sus horas a la mínima expresión, mientras el club externaliza infinidad de servicios para que ello no suponga gastar un euro más de la cuenta en empleados. Y todo ello mientras exigen resultados abusivos que no hacen otra cosa que ahogar a estas empresas externas, a cambio de seguir trabajando en el club.

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