Piqué calentó el viaje de vuelta del Barça con una bronca

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El central pone el grito en el cielo después del partido ante el Betis

Gerard Piqué señaló a los culpables después del empate ante el Betis | EFE

30 de enero de 2017 (11:33 CET)

Alejandro José Hernández Hernández se cargó el partido entre el FC Barcelona y el Real Betis. El colegiado no dio un gol clarísimo y privó de la victoria al conjunto de Luis Enrique. La indignación en el vestuario azulgrana fue enorme.

Los jugadores abandonaron el terreno de juego del Benito Villamarín visiblemente enfadados. Algunos más que otros. Gerard Piqué fue al que se vio más afectado. Pero lo del central no iba con el colegiado.

Cuando el equipo tiene razón no hay discusión. Piqué es el primero que sale a defender al club blaugrana. Sin embargo, la decisión del árbitro en el partido ante los sevillanos no fue lo que alteró al defensa.

Confrontación con sus compañeros

Sus gestos lo dijeron todo en la primera parte. El equipo no salió enchufado. No tuvo la intensidad necesaria, lo que provocó las continuas llegadas de los hombres de Víctor Sánchez del Amo.

En la segunda el panorama no mejoró. Los barcelonistas perdían todos los balones y no se vio ninguna intensidad por recuperarlos. Solo se veía a Piqué espoleando a sus compañeros. Exigiéndoles lo que debe dar un futbolista del Barça. Sobre todo si se están jugando la Liga.

Ya en el vestuario y en el viaje de vuelta el central no se mordió la lengua. Puso a cada uno en su lugar. Intentó espabilar al grupo en persona. A la cara.

Señala a los culpables

En su opinión, el equipo está tirando la Liga y la temporada. Exigió mucho más a los menos habituales. Si los suplentes no lo dan todo, el equipo paga caras las rotaciones. Y lo paga muy caro. Ante el Betis con dos puntos que serán vitales en el desenlace de la Liga.

Protestar por los árbitros está muy bien, pero las culpa de las derrotas no son siempre de los jueces. Para Piqué el colegiado tapó las carencias del equipo en Sevilla. Las que aparecen con las rotaciones. No dar el gol fantasma da a pensar que los de Luis Enrique no ganaron por su culpa del árbitro, cuando el problema está en casa.

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