Leo Messi | EFE

Messi suelta la bomba. Y en el Barça no se habla de otra cosa (y no es buena)

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El capitán no está del todo contento

17 de septiembre de 2018 (21:45 CET)

No todo es de color de rosa en el Barça. A pesar de un comienzo de Liga inmejorable, hay algún que otro crack que no acaba de ver claro el funcionamiento del equipo. Es el caso de Leo Messi, que ya ha soltado la bomba dentro del vestuario.

El ’10’ lo confiesa a sus íntimos: jugando así no van a ningún sitio. Las sensaciones del capitán están muy lejos de ser buenas, y espera que las cosas cambien, porque si no es así será difícil competir por la Champions.

Salvados por Ter Stegen

Los 12 puntos conquistados en Liga no son más que un espejismo. Es la idea que tiene Messi y que ha reconocido de puertas adentro. Los tres puntos de Anoeta llegaron gracias a más de un milagro de Ter Stegen y dos errores de Rulli.

Coutinho, Luis Suárez y Messi o “Míster, tenemos que hablar” | EFE

El juego en la primera parte fue poco menos que lamentable, y en la segunda solo dos acciones aisladas salvaron al equipo. Lo cierto es que la Real llegó muchas veces y muy fácil. Eso en Champions no se perdona.

El cambio de estilo

Por mucho que Valverde lo niegue, es evidente. El Barça ya no juega como lo hacía antes. El criticado cambio de Arturo Vidal por Dembélé todavía sigue dando de qué hablar. A Ernesto le gusta amarrar los resultados acumulando gente atrás, y ya se vio ante la Roma que eso no funciona.

Messi teme que el equipo pierda su esencia y que toda la responsabilidad caiga sobre él. Porque cada vez es más creador de juego y rematador a la vez. Y el ’10’ no puede con todo.

Una plantilla demasiado larga

El Barça cuenta con multitud de recursos después de haber incorporado varias caras nuevas. Y eso no siempre es bueno. Como en Anoeta, Valverde puede excederse en las rotaciones.

Messi y varios pesos pesados no entendieron las suplencias de Busquets y Coutinho. Las pruebas del Txingurri pueden salir caras. Y en Champions estos errores se pagan muy caros.

El mensaje que lanza Leo dentro del vestuario es contundente: hay que mejorar mucho si se quiere competir con los más grandes de Europa por la ‘orejona’. Este no es el camino. Pese a todo.

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