Messi se carga un fichaje para el Barça

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La operación de la directiva que no gusta ni un pelo al argentino

Un crack culé tiene pie y medio fuera del Camp Nou | EFE

01 de marzo de 2017 (13:07 CET)

Aleix Vidal fue uno de los focos de la polémica de la temporada. El lateral disputó la vuelta de la Supercopa de España el pasado agosto y participó también en los dieciseisavos de la Copa del Rey ante el Hércules. Son las únicas ocasiones en que le vimos hasta el pasado 14 de enero, cuando fue titular ante el Las Palmas.

Hasta entonces Luis Enrique no contó con él. La situación del de Tarragona era más propia de alguien apartado del equipo.

En verano de 2015 y en plena sanción de la FIFA, el Barça contrató a Vidal pensando en la pronta salida de Dani Alves. Al final el brasileño se fue en el 2016, lo que debía abrir definitivamente las puertas de la defensa a Aleix.

No fue así y Luis Enrique optó por mantener la reconversión de Sergi Roberto. Sin embargo, todo cambió ante los canarios.

Punto de inflexión

El defensa fue titular y estrenó su cuenta goleadora. Desde entonces sus apariciones fueron más constantes y Roberto ha tenido un merecido y necesitado descanso. Hasta que cayó lesionado.

Cuando las cosas le iban mejor el ex del Sevilla dejó de ocupar un sitio en el equipo para hacerlo en la enfermería. Una luxación en el tobillo le dejará, como mínimo, cinco meses en el dique seco. Se acabó la temporada para Vidal.

El Barça pidió a la Liga que le permitiera realizar un fichaje para suplir la baja de larga duración. Un defensa que cubra el hueco hasta la vuelta de Aleix.

Temor en el vestuario

Una operación con la que los pesos pesados del vestuario azulgrana no estarían de acuerdo. En especial Leo Messi, que es el que comparte banda derecha con el lateral.

No quieren más parches. Temen que el club se haga con los servicios de un jugador de medio pelo y que consideren que el trabajo en defensa ya está hecho.  

Desde la salida de Alves, Messi no ha encontrado nadie con el que tenga la misma afinidad dentro y fuera del campo. El de Rosario considera imprescindible tener en la retaguardia un jugador de garantías, capaz de entenderse con Leo durante los 90 minutos de cada partido. En otras palabras, que tenga nivel Barça.

Además, el club ya se ha pillado los dedos con algún fichaje que no encontró su sitio (Douglas, por ejemplo) y los jugadores no quieren que nada se convierta en un problema entre los miembros del grupo.

Según apunta Mundo Deportivo, la directiva tiene en cuenta estos dos problemas en el posible traspaso. La falta de calidad y las condiciones del fichaje.  

Los mandatarios son conscientes de los errores cometidos y echaron el freno en la búsqueda del sustituto del tarraconense. Según el rotativo, la operación está en stand by.

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