Leo Messi

Messi pacta estos cinco fichajes con el sustituto de Valverde en el Barça

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Los azulgrana empatan 2-2 ante el Espanyol en el derbi barcelonés

04 de enero de 2020 (22:53 CET)

El Barça ha empatado 2-2 ante el Espanyol en Cornellà-El Prat. Un Barça que, más allá del resultado, ha vuelto a dejar una imagen muy alejada de la que los aficionados culés esperan de su equipo. Y es que, como ha ocurrido ya en muchos partidos en esta temporada, los de Ernesto Valverde se han mostrado muy flojos, tanto en ataque como en defensa.

Un equipo que, de hecho, como apuntan muchos, ha perdido la esencia desde hace ya demasiado tiempo. Este Barça ya no asusta como antes, ya no muerde como antes y ni mucho menos intimida como antes. Ante un Espanyol que llegaba colista al duelo barcelonés, que ha demostrado no tener precisamente mucho fútbol y que todo lo que han sacado ha sido fruto de ese plus que da siempre un derbi, los culés deberían haber sacado su mejor juego para ganar al eterno rival ciudadano.

Gerard PiquéPero el problema de este Barça es que, por mucho que quiera, no puede. Esa chispa que hizo a los catalanes ser temidos en España y en Europa se ha perdido. Ahora cualquiera es capaz de plantarle cara a un equipo que anda viviendo del pasado a costa de sacrificar el futuro.

Una revolución en el Camp Nou

Y es que no son pocos los que aseguran, incluso desde dentro que, acabe como acabe la temporada (jugado así todo hace pensar que no va a acabar bien), el equipo sufrirá una revolución. Algo que Messi hace tiempo que pide y por lo que, de hecho, ya se está empezando a mover en la sombra.

Empezando por el banquillo y acabando por la plantilla. Son muchos los que hubiesen apostado ya el año pasado por cargarse a varios pesos pesados que siguen teniendo minutos por decreto y que, en partidos como hoy, demuestran que ya no son imprescindibles.

La columna vertebral del equipo (Piqué, Busquets, Messi) está envejeciendo y no hay, al menos de momento, nadie que haya dado un paso adelante. Los fichajes que llegan no acaba de desprenderse de ese aire de apatía que destila el equipo. Tan sólo hace falta ver la diferencia de juego de Griezmann o De Jong (hoy expulsado por doble amarilla) con sus anteriores equipos.

Frenkie de Jong

Cuando se gana, pocas veces es debido a un juego coral y colectivo. Suelen ser Messi o Suárez (en ocasiones Griezmann) los que sacan las castañas de fuego a un equipo que le debe más puntos al buen hacer de Ter Stegen y de, en muchas ocasiones, Gerard Piqué, que al resto.

Hoy se ha demostrado de nuevo cómo, más allá de situar a los jugadores en el terreno de juego, desde el banquillo no ha propuesta, no hay idea. Eso, como ha sucedido en los últimos años, da para ganar la Liga siempre y cuando el Real Madrid se descuelgue dada la calidad de la plantilla, pero no para volver a reinar en Europa.

El nuevo técnico del Barça

Es por eso que desde la directiva se ha tomado la decisión, entre otras cosas porque ha sido el propio interesado el que ya lo ha comunicado, de poner fin a la etapa del Txingurri este verano. Y el elegido, a no ser que cambie mucho la situación, no será otro que Ronald Koeman, el héroe de Wembley ‘92 y una institución en el Camp Nou.

Con el holandés se busca reencontrar esa esencia, ese juego de toque, presión alta e intensidad que siempre le ha dado buenos resultados al Barça. Y es que, incluso en la época de Luis Enrique, cuando el Barça jugaba más a la contra, el equipo era reconocible, era intenso. Con Valverde eso se ha perdido.

Ernesto Valverde EFE

Koeman llega además con las ideas muy claras: quiere fichajes que refuercen de verdad posiciones cojas en el Camp Nou como la del eje de la defensa, los dos laterales, un jugador creador e imaginativo para el centro del campo y un delantero que ponga en dificultades a Luis Suárez. Fichajes a los que Messi dará la bienvenida con los brazos abiertos.

Volver a encontrar en el centro del campo, esa sala de máquinas que, a lo largo de la historia, tantas alegrías le ha dado al conjunto culé. Se busca recuperar un buen juego que permita no solo dominar en la competición doméstica sino, sobre todo, hacerlo también en Europa donde hace ya años que los culés han perdido la etiqueta de favoritos.

Los dos ridículos seguidos de los dos últimos años han hecho demasiado daño a un club que parece vivir en un estado de tranquilidad. Una tranquilidad incomprensible viendo lo que se ve cada partido en el césped. Eso sí, parece que, al menos, este verano se tomarán medidas. Messi, que quiere una última Champions antes de poner fin a su época en el fútbol de alto nivel, ya ha ha dado el ‘ok’ a todo.

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