Messi o “Vacía la taquilla, te vas”. Y lo ofrecen a tres equipos | EFE

Messi o el S.O.S de un crack del Barça: “Ayúdame”. Y el tema apesta (y no va de Luis Suárez: lo suyo es peor)

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Los de Ernesto Valverde empatan 1-1 ante el Valencia en Mestalla

07 de octubre de 2018 (22:46 CET)

El Barça no ha podido llevarse los tres puntos en su visita a Mestalla. Un partido en el que Ernesto Valverde volvió a apostar por el mismo once que hace apenas unos días dio un recital en Wembley ante el Tottenham Hotspur. Con el único cambio de Thomas Vermaelen por Clément Lenglet en el eje de la zaga, el Txingurri alineó de nuevo al que muchos ya denominan como el once de gala de media campo hacia arriba.

Con Sergio Busquets flanqueado en la media por Ivan Rakitic y Arthur, arriba fue Philippe Coutinho el que acompañó a Leo Messi y Luis Suárez en la delantera. Un Barça que salió más que dormido del túnel de vestuarios.

Piqué la lía al inicio del encuentro

De hecho, en apenas dos minutos recibió un gol de córner en una acción en la que Vermaelen y especialmente Piqué estuvieron más que desacertados. Eso sí, tras esos minutos iniciales de desconcierto de los culés y de presión del Valencia, los de Valverde empezaron a tocar y tocar demostrando que, en cuanto a juego de pases y de posesión, no hay equipo que les gane.

Piqué | EFE

Los de Marcelino cerraban filas haciendo muy difícil al Barça poder entrar por el centro, pero en una acción de pura clase, Messi combinó con Suárez en una de esas paredes tan típicas en los catalanes y el argentino empató con un ajustado disparo al palo.

Con un dominio aplastante pero sin crear muchas ocasiones, los de Valverde se marcharon al descanso con la sensación de haber regalado cinco minutos iniciales fatales para sus intereses.

El Valencia da un paso adelante

Tras la media parte, el Valencia dio un paso adelante. Los de Marcelino subieron líneas lo que provocó algún que otro error de los jugadores del Barça que hubiese podido ser fatal.

Con el paso de los minutos llegaron las imprecisiones. El Barça seguía intentándolo pero sin éxito. La defensa local estuvo muy bien plantado y, por mucho que los culés lo probaron, no vieron portería. Valverde apostó por Dembélé y Rafinha por Coutinho y Arthur, pero fue demasiado tarde. Los culés vuelven a tropezar y dejan escaparel liderato que el Real Madrid les habia dejado en bandeja tras la derrota ante el Alavés.

Leo Messi | EFE

El S.O.S de un crack del Barça

Pero más allá del empate final, uno de los cracks de los culés ha quedado más que señalado. Y ese ha sido Piqué. El central catalán ha vuelto a dejar una imagen muy floja en Mestalla. Si bien en Londres lo bordó, esta noche ha estado, como buena parte de la temporada, muy por debajo de lo esperado.

Y él lo sabe. Piqué es consciente que no está en su mejor versión. De ahí que le lleve tiempo ya pidiendo ayuda al propio Messi, uno de sus mejores amigos en el vestuario. “Ayúdame” cuentan que le ha dicho.

¿El motivo? Sabe que más de uno en la junta se lo quiere cargar. Y es que los líos más allá del césped están causando que en la directiva cada vez más le vena con peores ojos. Hay quien apunta que desde que Shakira se marchó de gira, el defensa está desatado.

Más pendiente de sus negocios que del balón, las voces en contra de Piqué no cesan de aumentar. Incluso ya hay quien dice que, si sigue así de mal, no sería descabellado que Valverde lo enviara al banquillo en breves.

Es más, nadie en el club esconde que se están buscando centrales de primer nivel. Sin ir más lejos, el equipo de ojeadores del club estuvo espiando hace apenas unos días a Koulibaly en el Nápoles-Liverpool.

Ojo con Luis Suárez

Pero no solo Gerard está en el punto de mira. Y es que otro de los grandes amigos y protegidos de Leo en el vestuario también ha quedado, una vez más señalado. Y no es otro que Luis Suárez.

El uruguayo está a años luz de aquel delantero que necesitaba muy poco para marcar. Lento, errático y más pendiente de las quejas y de los insultos que de la portería rival, Suárez preocupa al staff técnico.

Suárez | EFE

Y es que, si bien es cierto que sigue trabajando incansablemente sin balón, con el esférico en los pies es un desastre. Y Messi lo sabe. Pero calla. Calla porque sabe que si abre la boca, se puede liar muy gorda.

Entre otras cosas porque fue el argentino el que movió cielo mar y tierra para evitar que Antoine Griezmann aterrizara en el Camp Nou el pasado verano protegiendo a su gran amigo.

Un Suárez al que muchos ya dan más que por “muerto” en las redes sociales: “Si no fuera por Messi estaría fuera” o “Está más que acabado”.

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