Escándalo Barça: Messi calla. Piqué también. Pero huele muy mal| EFE

“Messi no es un santo”. Piqué calla (y un topo en el Barça lo cuenta todo)

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Los trapos sucios de la eliminación en Champions salen a la luz

11 de abril de 2018 (18:48 CET)

Las cosas se han puesto muy feas en el Camp Nou. Hace semanas que las estrellas del FC Barcelona no carburan. En Roma ha estallado todo.

La tragedia se venía mascando hace mucho. Había que ser ciego para no verlo. Diario Gol nunca lo ocultó: este Barça lleva muchos partidos sin jugar a nada.

La eliminatoria contra el Chelsea fue vergonzosa. Los hombres de Ernesto Valverde empataron en Stamford Bridge de milagro y en Barcelona ganaron por pegada.

Los de Antonio Conte fueron muy superiores pero el Barça recordó al peor Madrid de Mourinho, que ganaba partidos sin jugar a nada gracias a la calidad de Cristiano Ronaldo y compañía.

El parón de selecciones fue decisivo. A su regreso, los jugadores del Barça estaban totalmente desubicados. Nadie supo gestionar la lesión de Leo Messi.

El astro argentino se dosificó con la selección albiceleste. Y llegó a un acuerdo con Jorge Sampaoli: también se iba a dosificar con el Barça.Messi no es un santo”, apuntan fuentes muy bien conocedoras de la situación cuya identidad no se puede desvelar.

Desde Diario Gol lo explicamos semanas atrás: Messi se perderá varios partidos de Liga en lo que resta de temporada. La idea era que descansase en varios de los desplazamientos.

Y se quedó en el banquillo contra el Sevilla. Pero la imagen deplorable que ofreció el cuadro catalán obligó a tirar de Messi en el segundo tiempo. Y con su sola presencia se empató.

Messi no traga más: lía la de Dios en el Roma-Barça (y también hay para Valverde; y Bartomeu) | EFE

Frente a la Roma en Barcelona, lo que se vio en el Camp Nou fue una broma. El Barça no propuso nada y el rival pagó las consecuencias del nerviosismo que padecían. La presión.

Messi todavía sufre dolores

Se marcaron dos goles en propia puerta y cometieron otro error clamoroso que propició el gol de Luis Suárez, cuya pólvora está empapada en Europa. El 4-1 fue engañoso, como dijimos.

Luego le llegó el turno al Leganés, nuevamente en Liga. Messi jugó a medio gas, pero marcó tres goles porque es el mejor del mundo. El mejor de la historia. Los azulgrana brindaron un maravilloso primer tiempo a la grada. Parecía el resurgir del mejor Barça.

Sin embargo, fue un espejismo. Tras el descanso, otra vez cayó el juego del equipo azulgrana. El cansancio hizo mella. Demasiados partidos con los mismos hombres. Valverde evidenciaba, una vez más, tener muy poca confianza en el fondo de armario del equipo.

El Barça ganó al Leganés en otro partido mediocre si se tienen en cuenta los 90 minutos. Y ese fue el peor mal: que pese a los nefastos partidos, Messi y compañía seguían ganando.

Pero había un problema. Esas molestias en los aductores de Messi. Esos isquiotibiales tocados. Ese pacto con Jorge Sampaoli. El tan esperado Mundial de Rusia.

Porque no se lo tienen que preguntar dos veces. Si cuestionas a Messi sobre lo qué realmente prefiere, otro triplete con el Barça o el Mundial con Argentina, no titubea ni un segundo.

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Al astro argentino le da igual ponerle otra vez en bandeja a Cristiano Ronaldo el Balón de Oro. Lo que quiere es llegar a tope al Mundial, porque sabe que sin él, Argentina no es nada.

El baño que España asestó a la albiceleste en el amistoso de marzo fue suficiente para darse cuenta. Sin Messi no tienen ni asegurado pasar la fase de grupos.

Messi y el pacto para dosificarse en el Barça

Y el genio de Rosario, consciente de sus dolores, ha sido claro: prefiere dosificarse con el Barça –sin dejar de jugar– que darlo todo y poner en riesgo su mejor versión para el Mundial.

No es que quiera llegar al Mundial, es que quiere llegar en el mejor momento de forma que nunca jamás haya tenido. Y, para ello, necesita un descanso previo.

La final de Copa, la final de Kiev y una Liga competida hasta el final no se lo habrían permitido. Aún así, Messi lo quería todo.

Simplemente tomó la decisión de dosificarse en el Barça. No jugar a tope contra la Roma –no parecía necesario– porque cualquiera prefiere a Messi al 50% que a otro al 100%.

Así se hizo. Tanto en la ida como en la vuelta. En la ida, esa versión mediocre de Messi fue suficiente para marcar cuatro goles. En Roma, por desgracia, ocurrió todo lo contrario.

Obviamente el crack está muy dolido. No esperaba una caída como la del martes. Y se enfadó con jugadores que no han pensado en el grupo y han priorizado sus intereses personales.

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Samuel Umtiti es uno de los señalados. Aprovechar el momento más importante del curso para meter presión sobre su renovación ha sido un error que le puede costar muy caro.

El Mundial, antes que otro triplete

A Messi, en cambio, nadie le dirá nada. Incluso los socios del Barça entienden que se dosifique pensando en el Mundial, su gran obsesión.

Toda la plantilla del Barça está al corriente. Especialmente los pesos pesados: Luis Suárez, Gerard Piqué, Andrés Iniesta... Todos ellos saben que Messi ha optado por reservarse.

Ya lo hizo el mismo año del Tata Martino. Un entrenador metido en el Barça para aprender del ecosistema de Messi y poder guiar a la albiceleste en el futuro. Salió mal.

Pero aquel año, Messi también se dosificó pensando en el Mundial. Y sin mostrar su mejor versión, pudo conducir a su amada Argentina a la final de Brasil.

Ahora es Sampaoli el elegido. Tiene dos meses para cerrar un equipo en construcción. Y sabe que no podrá lograr nada sin el mejor Leo Messi.

Messi termina a gritos: “Y si no te vas” (o la traición que tapa el Barça) | EFE

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