Valverde quiere meter tres fichajes galácticos en el Barça (y uno choca con Messi) | EFE

Messi mata un fichaje de Valverde con un “no lo quiero aquí”

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El astro argentino alucina con la política de fichajes del club pese a los 222 millones de Neymar

06 de agosto de 2017 (10:34 CET)

Alucinados. En el entorno del FC Barcelona no se lo pueden creer. La broma se está haciendo pesada. Se pasa de castaño oscuro.

Leo Messi, como el resto de pesos pesados del vestuario, no entiende nada. El Barça ha ingresado 222 millones de euros con la venta de Neymar y todavía se habla de fichar a segundones.

En las últimas horas vuelve a sonar con fuerza el fichaje del brasileño Paulinho. Un futbolista con poco encaje en el Barça, que actualmente milita en la Super Liga china.

Solo el hecho de que esté jugando allí denota que se mueve por dinero más que por ambición deportiva, exactamente lo mismo que movió a Ney a hacer las maletas.

Los Messi, Iniesta, Busquets y compañía no creen que ese sea el perfil de jugador que interesa al Barça. El club debe cazar a futbolistas más ambiciosos en lo deportivo.

Jugadores que mueran por defender los colores azul y grana porque comprendan que es el mejor club del mundo. Paulinho no es el perfil. Y si llega, alguien debe salir.

El doble pivote de Valverde

Además, la posición que ocupa en el centro del campo está perfectamente cubierta por Busquets y Sergio Roberto. Con la posibilidad de que Rakitic y André Gomes completen el doble pivote.

Tal es el enfado en el vestuario con la propuesta de Ernesto Valverde que el asunto ya está causando estragos: “No lo quiero aquí”.

El dinero obtenido por Neymar debe ser bien invertido en más pólvora para el ataque. Se da por hecha la llegada de otro defensa, Iñigo Martínez, pero falta un atacante.

El club trabaja en Coutinho y Dembelé. La idea es traer a los dos, aunque en la recámara está otro de los deseados: Paulo Dybala.

Todos ellos deberían ser prioritarios en este momento, y no Paulinho. Un jugador que encajaba con Neymar en el equipo, por esa necesidad de armar piña brasileña. Pero ahora... Bye Bye, Brasil.

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