Messi manda un recado a Cristiano

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El astro argentino paga la Copa tras conducir la victoria del Barça sobre el Sevilla en la prórroga

Leo Messi se abraza efusivamente con Luis Enrique tras ganar la Copa | EFE

23 de mayo de 2016 (00:57 CET)

Leo Messi volvió a ser decisivo. El astro argentino no tuvo una actuación brillante en la final de la Copa del Rey, de hecho estuvo desaparecido durante buena parte de la misma, pero en los instantes finales tomó el mando y dio las dos asistencias de gol que resolvieron el duelo. El Barça se consolida como Rey de Copas –ya van 28– tras vencer al Sevilla en la prórroga (2-0) con goles de Jordi Alba ('97) y Neymar ('122).

Fue una victoria colectiva. El equipo se sobrepuso a diversos contratiempos, como la lesión de Luis Suárez, y así se plasmó en la celebración. El mejor síntoma vino cuando Messi abrazó efusivamente a Luis Enrique, que incluso lanzó una carantoña a su hijo Thiago. Sin embargo, también fue un triunfo con una lectura individual. El argentino manda un mensaje claro a Cristiano Ronaldo: o sobresale en la final de la Champions League o ya puede irse olvidando del Balón de Oro. Esa distinción que tanto les obsesiona. 

El mejor jugador del partido, no obstante, fue Andrés Iniesta. El hombre capaz de generar consenso entre Cataluña y España. El centrocampista manchego dio una exhibición de visión, control y elegancia en el centro del campo, aguantando al equipo en los momentos delicados, que fueron muchos. El Barça sufrió más de lo previsto a raíz de una pronta expulsión de Mascherano. El árbitro, Carlos Del Cerro Grande, le sacó la roja directa por un agarrón a Gameiro a un palmo del área de Ter Stegen.

Arbitraje polémico

El colegiado, perteneciente al Comité de Árbitros de la Comunidad de Madrid, no tuvo su día en una jornada que coincidió con la polémica de las esteladas y la pitada, por la parte azulgrana de la hinchada, contra el himno de España. Del Cerro Grande pareció castigar esta actitud con una retahíla de tarjetas y decisiones contrarias a los intereses del Barça.

El Sevilla lo aprovechó, dominó durante la mayor parte del encuentro y creó diversas ocasiones de gol en el segundo tiempo. El Barça aguantó estoicamente y en los instantes finales Banega cometió una falta al borde del área sobre Neymar que supuso su expulsión, también directa.

En el 10 contra 10 los de Luis Enrique se vinieron arriba; al tiempo que el colegiado compensaba el arbitraje. El Barça tiró de oficio, secó a un rival al que le pesaban las piernas tras la final de la Europa League y sentenció en la prórroga para levantar ese 28º titulo de la Copa del Rey.  

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