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Messi manda un aviso letal a Coutinho (y Luis Suárez se mete en el lío)

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El astro argentino hace temblar los cimientos del Barça

09 de abril de 2018 (19:10 CET)

Tiemblan los cimientos en el Camp Nou. Siempre que Leo Messi abre la boca, sube el pan.

En el FC Barcelona andan preocupados. Las altas esferas del club están intranquilas porque, una vez más, la política de fichajes no está dando los frutos esperados.

Tras la marcha de Neymar, el Barça ha gastado 335 millones de euros en fichajes (sin contar los variables). Por el momento, ninguno de ellos convence.

Dembelé (105+40) ha dado muestras de una total irregularidad. Hasta el punto de que Valverde lo está dejando fuera del once en partidos de empaque. Lo va rodando en Liga.

El extremo galo es un quiero y no puedo. Apunta maneras pero pierde demasiados balones, sufre para superar a los defensas por técnica individual y su golpeo deja mucho que desear.

Tampoco Paulinho está a la altura del Barça. Si bien es cierto que sorprendió a todos con su racha de goles que ayudó a mantener el fabuloso arranque de Liga, lo cierto es que ya lleva unos cuantos meses desaparecido en combate.

No hay que olvidar que costó 40 millones de euros, una cifra muy elevada por un jugador que tiene serias dificultades para trenzar una jugada. Aporta músculo, desmarque y gol. Poco más.

Nelson Semedo costó 30 millones, pero todavía no brilla. Es intermitente y aunque últimamente ha dejado alguna buena actuación, todavía necesita mejorar.

Los nuevos no funcionan

Peor le fue a Gerard Deulofeu. Recomprado por 12 millones de euros, marchó cedido al Watford en el mercado de invierno. En la Premier mantiene su irregularidad.

El caso de Yerry Mina ni siquiera se puede analizar todavía. Llegó a cambio de 11,8 millones de euros para relevar a Mascherano, pero solo ha jugado un partido y la Supercopa de Catalunya.

Messi pega un palo descomunal a Coutinho (y Luis Suárez se mete en el lío) | FCB - Miguel Ruiz

El único de todos los fichajes que parecía convencer tanto a la afición como al vestuario es Philippe Coutinho, la contratación más cara de la historia del club: 120 millones + 40 en variables.

La situación del brasileño, no obstante, empieza a sembrar dudas en Barcelona. Su gran sueño de triunfar en el Barça no va por buen camino.

Coutinho aterrizó en el Camp Nou con el apoyo incondicional de Luis Suárez y, por ende, de su mejor amigo y líder del equipo: Leo Messi.

Ambos le ayudaron a buscar casa en Castelldefels y han tratado de integrarle como al crack que se supone que es: el fichaje más costoso de la entidad.

Coutinho, muy lejos de Iniesta

Sin embargo, su respuesta sobre el césped todavía no está a la altura de lo demandado. Como ocurre con sus compañeros recién llegados, Coutinho se muestra demasiado irregular.

El pasado partido contra el Leganés fue una buena prueba de ello. Coutinho brindó un fantástico primer tiempo a la afición: una ocasión de gol, una asistencia a Messi y varios detalles de genio.

En la segunda mitad, en cambio, se diluyó de forma preocupante. Dejó de intervenir en las jugadas, desapareció del partido y se apagó al tiempo que lo hacía el equipo hasta que fue sustituido por Andrés Iniesta.

Ernesto Valverde optó por cambiar al crack brasileño a pesar de que no participa en la Champions porque no lo veía capaz de hacer mejorar al equipo. Al contrario, estaba fuera.

Coutinho no se habla con un crack del Barça pero encaja bien con Iniesta y Valverde | EFE

Leo Messi también se percató de esta situación. Y pese a dedicarle el gol que llegó tras su asistencia, Messi tuvo que decidir el partido prácticamente solo: tirando de su talento innato.

La preocupación de Messi con Coutinho

El astro argentino está preocupado con Coutinho. Lo ve todavía lejos de poder ejercer el papel de Iniesta en el Barça. Y el crack manchego ya está más en China que en Barcelona.

Desde el entorno de Messi no ocultan esta preocupación. El crack rosarino espera más de su nuevo compañero. Debe asumir más galones, perder menos balones y mostrar más garra. Más ambición.

La suerte para Cou es que todavía cuenta con la defensa incondicional de Luis Suárez. El delantero uruguayo confía en su amigo y calma la impaciencia de Messi. De momento.

Para triunfar en el Barça no basta con ser un virtuoso del balón. También hay que dejarse la piel en el césped, batallar todos los balones y echar agallas al asunto. Coutinho debe espabilar.  

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