Messi | EFE

Messi calla: “¿Dembélé? Lo de Piqué es peor”. Y hasta Shakira está harta (o así va el Barça)

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Los de Ernesto Valverde caen derrotados 3-4 en el Camp Nou ante un Betis muy superior

11 de noviembre de 2018 (18:23 CET)

Este Barça no tira. La derrota, el baño, mejor dicho, que se han llevado los de Ernesto Valverde en el Camp Nou ante un Betis que literalmente, les pintó la cara, deja en evidencia al club azulgrana. Y es que son muchos los detalles del partido que dibujan a un conjunto que nada tiene que ver con la excelencia que se intenta vender desde la directiva.

No eran pocos los que creían que el partido ante los sevillanos sería de los que acaban en goleada. La vuelta de Leo Messi al equipo hacía presagiar un resultado plácido y abultado. Nada más lejos de la realidad.

Este Barça está muy lejos de ser un equipo capaz de ganar títulos y, si está en lo más alto de la tabla, no es tanto por su acierto como por los fallos de sus principales rivales. Y el partido ante el Betis es el mejor ejemplo de ello.

Valverde | EFE

Ernesto Valverde no es un líder

De ahí que muchos apunten a Ernesto Valverde como el principal culpable de todo. Al fin y al cabo, es el director de la orquestra. Una orquestra que esté desafinada y en la que fallan todos los instrumentos.

Empezando por la defensa. De hecho, aún son muchos los aficionados que siguen esperando que el club dé un paso adelante y fiche de una vez por todas a un lateral derecho puro.

Sergi Roberto no lo es. Y se nota. Vaya si se nota. Por mucho que de medio campo en adelante llegue con peligro, en defensa es un drama. Los rivales lo saben, y explotan su carril con toda la mala intención del mundo. Hoy, de nuevo, el de Reus ha vuelto a salir retratado en los goles del Betis.

Por su parte, Gerard Piqué no es que sea precisamente ese defensa imperial que era no hace mucho. Sus continuos viajes arriba y abajo, sus negocios lejos del Camp Nou y sus preocupaciones más allá del balón son un ejemplo del desgobierno y el excesivo libre albedrío que se vive en el vestuario desde hace mucho tiempo. Y sino que se lo digan a Shakira, a la que ya le han llegado avisos de la vida loca de su pareja mientras ellas estaba de gira.

Además, en el campo está cada vez peor. Dejando de lado uno o dos partidos buenos, el resto han sido un desastre. Y, lo que aún cabrea más a la afición, su continua voluntad por irse al ataque como un kamikaze que, como ha ocurrido hoy ante el Betis, no ha hecho más que costar otro gol en contra. Un drama. 

Ousmane Dembélé no es un caso aislado

De ahí que no sean pocos a los que no les extrañe las continuas faltas de indisciplina de Ousmane Dembélé en el Barça. "¿Dembélé? Lo de Piqué es peor", comentan muchos en las redes. Y es que la ya más que polémica gastroenteritis que tuvo el pasado jueves es un ejemplo de ello.

Si un chaval joven y con ganas de vivir la vida al cien por cien llega a un vestuario donde los pesos pesados son los últimos en dar ejemplo, poco se puede esperar de él. Es ahora la cabeza de turco, pero no es ningún secreto que no se están haciendo las cosas bien en el Camp Nou. Leo Messi sigue teniendo, en opinión de muchos, demasiado poder dentro de la entidad catalana.

Luis Suárez y Messi | EFE

Tanto que con el afán de proteger a su gran amigo Luis Suárez, un crack como Antoine Griezmann, que podría haber llegado al Camp Nou por 100 millones de euros, prefirió quedarse en el Atlético de Madrid al ver el panorama.

Los cracks desaparecen

De hecho, solo Messi se está salvando en una temporada en la que, al margen de uno o dos partidos, los de Valverde no han dado buena imagen. Incluso Ter Stegen comete fallos imperdonables e impensables en él.

A Jordi Alba, un jugador que ya ha dado lo mejor de su carrera, se la ha renovado con una subida de ficha de escándalo. Philippe Coutinho, que no fue precisamente barato, no ha dado ese paso adelante que tanto se le exige. Que un jugador de más de 140 millones de euros no marque las diferencias es, cuanto menos, destacable.

Philippe Coutinho | EFE

Por su parte, Luis Suárez sigue demostrando que, por mucho que tenga algunos días buenos, está muy lejos de ser el killer que aterrizó en el Camp Nou hace cuatro temporadas. Sergio Busquets sigue teniendo la calidad de los mejores, pero su nivel de juego ha bajado y con ello el equipo se resiente.

El problema es que no hay nadie en la plantilla capaz de sustituirle. Tampoco es que Ivan Rakitic esté pletórico. Es más, ha acabado expulsado. Como a Luka Modric, el Mundial le está pasando factura. Y, ¿Arthur? Pinta bien, pero como aseguran muchos en las redes, “es un globo hinchado”. Y que decir de Malcom, un fichaje que Valverde no pidió y que, al margen del gol en Milán, poco más se sabe de él.

Un Barça desdibujado, con una falta de control y de disciplina en el vestuario de las que hacía tiempo que no se veía, con una defensa rota, una delantera que si no es por Messi no marca, un centro del campo fundido y sin referentes, un banquillo en el que Valverde continua con sus decisiones polémicas (¿Rafinha fuera de la convocatoria a última hora?) y una directiva que no hace nada para parar un follón que, con la visita y el baño del Betis, ha quedado más que evidenciado. Una derrota que hará mucho daño a los culés.

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