"Menos mal que ya se va", el crack del vestuario del Barça que trincha a Luis Enrique

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La tensión en el seno de la plantilla amenaza con estallar contra el Real Madrid

El hundimiento de Luis Enrique como entrenador del Barça | EFE

21 de abril de 2017 (19:10 CET)

Enfado terrible en el vestuario del Barça. Piques internos y jugadores que han retirado la palabra al entrenador. Hartos de una forma de hacer con la que no comulgan.

Luis Enrique Martínez tiene muchas virtudes. Nadie pone en duda que tras el drama vivido con Tito Vilanova y la pesadilla del Tata Martino era necesario alguien con su carácter.

Lucho llegó al Barça en verano de 2015 para reconducir la situación y poner en vereda a una plantilla de estrellas destensadas. Lo consiguió con su espíritu autoritario.

Pero como ocurre en la historia, a todos los efectos, ningún autoritarismo es eterno. Suele ir acompañado de hordas rebeldes y genera malestar con el tiempo.

Eso es lo que está ocurriendo en el Barça. Los jugadores llevan toda la temporada soportando los ataques de entrenador del asturiano y aguantando broncas desmesuradas.

La falta de actitud de la que acusó Lucho a sus futbolistas en Turín venía precedida de una decisión que disparó las alarmas: Mathieu como titular.

En el Barça todo el mundo tiene muy claro cuál es el rol de cada uno. En una cita estelar, siempre hay que salir con lo mejor. No valen los experimentos. Desinflan el ánimo.

En el vestuario hay una parte de felicidad: se acaba el ciclo de Lucho. "Menos mal que ya se va", dijo, recientemente, una voz autorizada del vestuario. Un crack que podría marchar este verano. 

Dudosa gestión de vestuario

Han compartido vivencias excepcionales, pero el agotamiento por las dos partes es total.

El último numerito del técnico duramente criticado por la plantilla vino en la rueda de prensa del Camp Nou, tras caer a manos de la Juventus sin marcar ni un solo gol.

Lucho habló de lo fácil que era motivar a sus jugadores teniendo el clásico a la vuelta de la esquina. Y lo dijo con una especie de soberbia que se antojaba del todo innecesaria.

Esa soberbia es la que ha matado Lucho. Ir de eternos favoritos por la vida, haciendo creer eso a sus propios jugadores y, a su vez, cargándolos de presión.

Ahora habla de visitar el Bernabéu como si fuese pan comido ganar allí. Y lo que hace es avivar la llama de un equipo, el de Zidane, que está siendo temible esta temporada.

Lo mismo que hacía tras todos los sorteos de Champions. "Nosotros no tenemos miedo de nadie, en todo caso son los demás quienes pueden tenerlo", llegó a decir. Menos mal que ya se acaba.

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