Luis Suárez monta el show a Luis Enrique 

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El detalle agridulce del Barça-Granada

Luis Suárez deja paso a Paco Alcácer ante el Granada | EFE

30 de octubre de 2016 (11:11 CET)

No pudo celebrarlo. La noche empezó de cara para Luis Suárez. El uruguayo, acompañado de su mujer y sus dos hijos, fue el primer gran protagonista en el Camp Nou. El charrúa aprovechó la previa del encuentro frente al Granada para ofrecerle a la afición su segunda Bota de Oro. Su pareja, Sofia Balbi, y sus dos pequeños, Delfina y Benjamín, bajaron al terreno de juego para apoyar a Luis durante los minutos en los que el jugador les dedicó el guardón a los azulgranas.

Sin embargo, el atacante uruguayo no pudo acompañar esta celebración ampliando su registro goleador. Y es que el pasado sábado ante el Granada, Luis Suárez no tuvo el día ni la fortuna que la caracteriza. El tridente, alineado por Luis Enrique Martínez en el once titular, no brilló como lo hace habitualmente. Neymar, intentó desequilibrar la defensa andaluza, pero ni Leo Messi ni el charrúa estuvieron acertados.

Frente a ello, fue Rafinha el que acabó marcando el único tanto del duelo; decidió el partido tras el tiempo de descanso. Con la balanza decantada hacia los culés por la mínima, Suárez lo siguió intentando. El delantero punta de referencia quería poner la guinda a su celebración marcando ante la afición. Sin embargo, no pudo ser. En el minuto 83, Lucho decidió que el uruguayo era el damnificado para dar entrada a Paco Alcácer.

El detalle que evidencia su 'enfado'

Precisamente, en el momento en el que Luis abandonó el terreno de juego para dar paso al ex valencianista se produjo un detalle que alertó al público; el atacante barcelonista tiró al suelo la habitual muñequera que lleva para protegerse la zona de la mano. Un gesto temperamental y poco sonado, pero que aun así fue 'cazado' por las cámaras. Luis se marchó cabizbajo del terreno de juego. Y es que al parecer, más allá de ser un gesto en contra de Lucho, Suárez se lamentaba por su mala actuación durante los minutos que estuvo sobre el césped.

El charrúa sabe que es el revulsivo de mayor envergadura dentro del cuadro culé, por lo que su objetivo final es marcar y atacar cuando el equipo más lo necesita. En este caso, ante el Granada no tuvo fortuna y la portería no le sonrió. El charrúa gozó de dos ocasiones claras, pero no tuvo el acierto habitual. El uruguayo quería celebrar una noche en la que fue el protagonista, pero la fortuna no llegó. Suárez era consciente de que podría haber dado más, por lo que el gesto, efectuado delante del cuerpo técnico, se trató más bien de un enfado con él mismo. No fue su noche