Luis Enrique avisa a Valverde de que tiene tres 'manzanas podridas' en el Barça

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El vestuario azulgrana es una olla a presión

Ernesto Valverde tendrá que comerse a uno de sus descartes | EFE

01 de junio de 2017 (21:18 CET)

Ernesto Valverde llega con diversas misiones de difícil cometido para cumplir en el FC Barcelona. Su carta de presentación invita al optimismo: "Quiero hacer al Barça aún más grande".

Este jueves fue presentado de manera oficial ante la afición culé e insistió en su mensaje ambicioso: "No nos podemos quedar donde estamos. Hay que evolucionar".

Sin grandes pretensiones, Valverde llega avalado por Johan Cruyff y también por Pep Guardiola, que mandó un mensaje en las redes sociales este mismo jueves: "Buen técnico y sobre todo un buen tipo que merece lo mejor. ¡Suerte!".

También tuvo una charla con Luis Enrique. Aunque, según se comenta en la capital catalana, el técnico asturiano se despachó a gusto con algunos cracks del Barça.

La marcha de Lucho no ha sido fácil. Muchas presiones, externas e internas, le han llevado a tomar la decisión de salir. Entre ellas, la del vestuario.

Su relación con Leo Messi ha sufrido muchos altibajos. Empezó bien, pero se complicó y alcanzó un momento crítico que explotó en enero de 2015.

Posteriormente, ambos recondujeron la situación pero siempre quedó un cierto resquemor entre los dos que poco a poco ha mermado la relación.

El gran reto con Messi y Neymar

Por ello, Lucho avisa a Valverde sobre la primera manzana podrida del vestuario: lo más importante es que se gane a Messi. Y que vigile su espalda.

Si se gana al líder del equipo, todo será más fácil. Andrés Iniesta le ayudará mucho, aunque debe saber lidiar con su situación, próxima al final de carrera.

Y, entre tanto, tener cuidado con las otras dos manzanas podridas. Una es Neymar, un jugador indomable, que intenta siempre salirse con la suya y recibir un trato preferencial.

En los últimos meses, el crack brasileño se encaró con Unzué y protagonizó diversas escapadas nocturnas que no le dejan en buen lugar. Valverde debe reconducirlo.

Por último, deberá andar al tanto con Gerard Piqué. Es el otro líder del vestuario. El anímico, el que más habla y corta el bacalao. Es importante tenerlo tranquilo y centrado.

El gran reto que tiene por delante Valverde, más allá de recuperar el buen juego del equipo, será ayudar a Neymar a coger el testigo de Messi como líder en el campo. 

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