Los siete pecados capitales de Luis Enrique en el Barça

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El entrenador asturiano y sus experimentos dejan mal sabor de boca esta temporada

Primeros contactos con el gran favorito para relevar a Luis Enrique en el Barça

22 de noviembre de 2016 (19:11 CET)

Luis Enrique Martínez tocó la gloria como entrenador durante su primer año en el FC Barcelona. Conquistó el triplete y maravilló al mundo con una delantera de ensueño.

Leo Messi, Luis Suárez y Neymar llevaron en volandas al técnico asturiano. Pero tuvo que estallar una crisis interna a raíz del desastre de Anoeta para que el entrenador dejase a un lado los experimentos y diese rienda suelta a la calidad de sus estrellas.

El Barça de esta temporada, hasta el momento, juega peor que el de los dos primeros años. Sin embargo, pasada la jornada 12, la situación no es demasiado distinta. Solo un poco más mala. Lo más preocupante son las sensaciones que transmite.

Este curso el Barça lleva 26 puntos en 12 jornadas, con 32 goles a favor y 13 en contra. En la temporada 2015-16 los números eran similares: 30 puntos, 29 goles a favor y 12 en contra. En su primer año (2014-15) logró 28 puntos, 30 goles a favor y solo seis en contra.

Más goles en contra, menos puntos

La lectura temprana, por tanto, es que el Barça cada vez encaja más goles, aunque también marca más. Sin embargo, los goles de más que marca son menos decisivos, ya que lleva menos puntos.

El principal problema de este Barça son las facilidades que concede en el Camp Nou. En sus dos primeras temporadas solamente perdió ocho puntos en casa. Este curso, en cambio, ya ha dejado escapar un total de siete puntos. Y todavía estamos en noviembre.

Más allá de esta lectura estadística, que bien podría quedar desmontada en Anoeta o contra el Real Madrid en el Camp Nou, hay una serie de errores que lastran el proyecto de Lucho: son sus siete pecados capitales en el Barça.

Los siete pecados

1. Los experimentos: en las primeras vueltas –salvo el curso 2015-16–, Luis Enrique se empeña en hacer mil probaturas que luego pueden serle útiles. Mueve a los jugadores en cada partido pero ello le conlleva perder puntos tontos contra rivales asequibles: Alavés, Celta o Málaga.

2. No fichar un sustituto para Dani Alves: lo ha jugado todo a la carta de Sergi Roberto porque tiene apartado a Aleix Vidal. Roberto cumple técnicamente, sube bien al ataque y centra mucho mejor que Alves. También es disciplinado en defensa, peor le falta físico para aguantar a jugadores como Kevin de Bruyne, Samir Nasri y, posiblemente, Cristiano Ronaldo.

3. Regalar a Munir para fichar a Paco Alcácer: una decisión poco entendida en general. No es que Munir fuese la esperanza del barcelonismo, pero fue pichichi en pretemporada y daba síntomas de estar cada vez más adaptado al sistema. La idea era venderlo por un delantero completo de verdad, no por un jugador que costaba mucho más –30 millones– de lo que ha demostrado.

4. Gastar 35 millones en André Gomes: precisamente la posición de interior es la que más ha reforzado el Barça en los últimos tiempos. Si se supone que hay confianza en Rakitic, Arda, Rafinha y Denis Suárez, ¿a qué viene invertir esa millonada en un jugador con el que se corre el riesgo –como está pasando– de que no se adapte?

Con el tridente defensivo en la memoria

5. Vender a Claudio Bravo y fichar a Jasper Cillessen: la mala gestión de la situación en la portería azulgrana ha llevado a traspasar a un portero que rendía a las mil maravillas para fichar a un suplente que no ha convencido en sus escasas apariciones.

6. Lucas Digne tampoco termina de encajar en el modelo del Barça. Aunque, en este caso, fue un acierto contratar a un lateral zurdo ya que Jordi Alba ha sido baja en numerosos encuentros y los centrales que pueden jugar de laterales –Umtiti y Mathieu– también han fallado.

7. El tridente defensivo de la era Zubi: Mathieu, Vermaelen y Douglas fueron fichados por Andoni Zubizarreta con el consentimiento de Luis Enrique, igual que los fichajes que ha cerrado este verano Robert Fernández. El Barça gastó más de 40 millones en jugadores que no encajaban, lo que ha obligado a invertir más dinero de la cuenta este verano. Y a regalar a dos de ellos.  

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