Los muertos que deja la remontada del Barça en Monchengladbach

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Luis Enrique cambió el esquema del equipo tras sufrir con un equipo muy inferior

La mentira con la que el Barça tapó una noche loca de un crack

28 de septiembre de 2016 (23:07 CET)

El FC Barcelona ya es primero del grupo C de la Champions League. Los hombres de Luis Enrique doblegaron al Borussia Monchengladbach con mucho sufrimiento (1-2) en Alemania, tras un partido que arrancó muy espeso para los intereses del cuadro azulgrana. La remontada del Barça sirvió para terminar el duelo con mejores sensaciones, pero deja algunos muertos por el camino.

El primero, Luis Enrique Martínez: sigue jugando a hacer de entrenador. Todo el mundo sabe que Paco Alcácer no está para jugar porque le faltan los automatismos del estilo Barça y porque es un hombre de área, al que le cuesta mucho asociarse. Es un rematador nato y poco más. Pese a ello, Lucho lo puso de inicio, junto a Luis Suárez, y el ataque del Barça estuvo más desorganizado que un circo de feria. Por suerte para sus intereses, el técnico rectificó pronto en la segunda parte.

Paco Alcácer es el otro gran señalado, como no podía ser de otra forma. Y es el propio Luis Enrique quien se encargó de señalarlo como el problema del equipo en el primer tiempo. El Barça llegó al descanso perdiendo y sin haber generado apenas ocasiones. Lejos del mejor nivel. Sin Alcácer en el césped –fue relevado en el minuto 54–, el Barça recuperó su esquema habitual y pudo forjar su primera remontada del curso. Solo tocó tres balones.

Centro del campo loco

Ivan Rakitic también fue sorprendentemente señalado por Luis Enrique. El técnico asturiano lo sustituyó cinco minutos después que al delantero valenciano. El Barça volvió al 4-3-3 –coqueteó con una especie de rombo en algunos momentos del primer tiempo– y con Arda y Rafinha adueñados de la banda derecha el conjunto azulgrana volvió a fluir. Sin duda, estos dos jugadores son los dos grandes reforzados del choque. Ambos pueden ocupar la posición de interior y la de extremo derecho indistintamente. Se compenetraron a la perfección.

Luis Enrique no confió esta vez en André Gomes. El centrocampista portugués costó 35 millones de euros fijos (en una operación que puede ascender a los 60 millones) pero Lucho todavía no confía en él para momentos importantes. El técnico prefirió contar con la combinación de Arda y Rafinha para reemplazar a Rakitic, aunque en teoría Gomes debe ocupar ese puesto. Es el cuarto señalado. 

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