Leo Messi | EFE

Las mofas a Messi y Antonella Roccuzzo en el Barça por este complejo inconfesable

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El secreto del capitán que callan en público Josep Maria Bartomeu y compañía

07 de abril de 2020 (12:06 CET)

La crisis del coronavirus marcará un antes y un después en el mundo del fútbol. Parecía que nada podría con la burbuja del deporte rey, pero el dichoso COVID-19 ha conseguido lo impensable: parar el fútbol y reventar el globo.

Muchos se preguntan ahora qué ocurrirá en el próximo mercado invernal. La falta de ingresos presenta un panorama inédito, con la mayoría de los grandes clubes buscando operaciones low cost y abaratarlas con cambios de cromos.

Moratti suelta la bomba

En este sentido habló este lunes Massimo Moratti, presidente del Inter de Milán. El mandatario italiano concedió una entrevista al programa Radio Anch'io Sport de RAI 1 en la que soltó una bomba sobre la posibilidad de fichar a Leo Messi, argumentando que en los próximos meses se verán “cosas extrañas”.

"Creo que no es un sueño prohibido, en absoluto. Tal vez no lo fue antes de esta desgracia y creo que los propietarios se están esforzando para tratar de llevarlo al Inter. No sé si la situación actual puede hacer que todo cambie a mejor o a peor pero, creo que existe la posibilidad de ver cosas extrañas a final de temporada", declaró Moratti.

Moratti propone un cambio de cromos

Asimismo, habló de la posibilidad de proponer un cambio de cromos al Barça y meter a Lautaro Martínez en la operación. "Tenemos que ver si no encaja en otras operaciones más importantes, como la de Messi", comentó.

Y ciertamente, viendo la gestión de Josep María Bartomeu y compañía en los últimos años, no sería de extrañar que pusieran la guinda a su desastre con la venta de Messi. La prioridad de los mandatarios pasa por llevar a cabo el proyecto del Espai Barça, y la venta del argentino les generaría los ingresos necesarios para asegurar el futuro del nuevo Camp Nou.

Cierto es que el propio Bartomeu sabe que desprenderse de Messi le costará las elecciones de 2021 a su junta continuista con casi toda seguridad. Pero de estos individuos todo se puede esperar.

El futuro de Messi, en el aire

Además, tampoco se puede decir que Messi esté muy contento con el trabajo de los responsables. Esta temporada se han producido unos cuantos incendios que han distanciado notablemente a Messi, Gerard Piqué, Luis Suárez y el resto de cracks de los mandatarios.

Empezando por lo ocurrido el pasado verano.  “No estaba al corriente de las negociaciones, pero no sé si la directiva hizo todo lo posible por fichar a Neymar”, decía Leo Messi en una entrevista concedida a un medio deportivo.

Desencuentros constantes

Era el primer dardo del capitán a los responsables, de los que dudaba que hubieran hecho los esfuerzos necesarios para conseguir el retorno del crack brasileño al club culé. Y es que la vuelta de Ney era una de las peticiones expresas del crack de Rosario.

Más tarde llegó el toque de atención de Gerard Piqué por la mala planificación de la preparación del equipo. El central catalán lo reiteró en más de una ocasión en declaraciones a los medios.

A ello le siguió el episodio de la destitución de Ernesto Valverde y las declaraciones de Eric Abidal acerca de que, en parte, el despido del técnico tenía que ver con que algunos jugadores no entrenaban bien. Vino a decir que estaban acomodados. Y aquello desató la ira de Messi.

El capitán le pidió que dijera nombres en un cruce de palabras en las redes sociales. Un desencuentro que se repitió en el entrenamiento posterior, cuando cuentan que Abidal fue a la sesión y Messi fue a por él para aclarar la situación. Algunos cracks lo tuvieron que calmar.

Leo Messi Abidal

División total

Pero ha habido más. El terremoto que provocó la cadena SER cuando sacó a la luz la presunta contratación por parte de alguien de la junta de Bartomeu de los servicios de una empresa cuyo objetivo era generar una mala imagen de los pesos pesados del vestuario  y ex miembros del club, y mejorar la de algunos dirigentes. Un asunto ante el que Messi ironizó, refiriéndose a los dosieres que el presidente había mostrado a los jugadores para excusarse y que no convencieron a nadie.

Y como colofón final, el asunto de las rebajas de sueldo y el último dardo de los jugadores a los responsables. Aquel que consistía en un mensaje publicado en las redes sociales en el que declaraban que se sintieron balo la lupa y en el que especificaban que habían aceptado la propuesta desde el principio, pero que estaban buscando la mejor fórmula para todos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Bartomeu, como siempre, tarde y mal

De nuevo Bartomeu intentó excusarse recorriendo los medios de comunicación catalanes de forma desesperada, subrayando que los cracks nunca se habían negado a bajarse el sueldo. Pero ya era tarde. Los jugadores no quieren pescado congelado.

Una serie de escenarios que tienen a Messi con un mosqueo de tres pares de narices. El capitán no comulga con la gestión de la directiva. Y en más de una ocasión se ha planteado ejecutar la cláusula que le permite salir del club gratis a final de cada temporada. No quiere seguir tirando años en un club que va a la deriva, en caída libre y sin frenos.

Messi se deja querer

De ahí que algunos clubes anden tras sus pasos. En más de una ocasión ha sido relacionado con el Manchester City de Pep Guardiola. Y también con el Paris Saint-Germain, donde cumpliría su deseo de volver a compartir vestuario con Neymar Jr. Como con el Inter en las últimas horas.

Leo Messi y Pepo Guardiola

Pero Bartomeu y compañía nunca se han inmutado. Ni siquiera después de las palabras de Moratti. Y no es casualidad, pues no se plantean ni un instante que Messi vaya a dejar el Barça.

El complejo de Messi que callan en el Barça

Así lo aseguran a Diario Gol fuentes del seno del club, donde se preguntan “¿a dónde va a ir?”, haciendo referencia a un complejo que tienen el futbolista y su mujer, Antonella Roccuzzo. Un secreto que le ata a la ciudad condal y del que en el Camp Nou más de uno se mofa a menudo: el nivel cultural de ambos en los idiomas.

Apuntan que Leo “solo sabe hablar español”, que “no entiende ni papa de inglés ni de francés” y que “no lo hablará en su vida”. Como mucho podría sobrevivir con el  italiano, pero “ni así”.

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