Las fuerzas independentistas frenan la operación para 'asaltar' el Barça

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Vilarrubí era el elegido para liderar la politización del club

Josep María Bartomeu sonríe y pide calma en el Camp Nou rodeado por sus directivos Jordi Mestre, Carles Vilarrubí y Javi Bordas | EFE

25 de abril de 2016 (23:25 CET)

Los nacionalistas catalanes han enterrado definitivamente su operación de 'asalto' al FC Barcelona, que durante la anterior legislatura el presidente catalán, Artur Mas, tuvo sobre su mesa. En realidad, según fuentes de la cúpula de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) se afirma que Mas nunca vio con buenos ojos esa operación política, pero que había otros dirigentes convergentes que la tomaron como una prioridad.

El hombre que debería encabezarla, pensaban esos dirigentes, podría ser Carles Vilarrubí, que desde su puesto de vicepresidente culé ya tenía medio camino recorrido. "En un momento determinado, Vilarrubí incluso había dejado que esa posibilidad medrase, aunque poco después comenzó a poner reparos", matiza un alto cargo del partido.

Una de las causas que hicieron concebir una gran operación de control del club fue el auge del independentismo. "En los años 80, se intentó hacer una operación similar, que el entonces secretario general de Presidencia, Lluís Prenafeta, pilotó desde la plaza de Sant Jaume. Entonces, se encomendó a Sixte Cambra desbancar a José Luis Núñez y cosechamos un monumental fracaso, del que no nos repusimos nunca", reconocen las fuentes consultadas.

Pero la coyuntura ha cambiado mucho desde entonces. Con la marea soberanista en las calles, y después de constatar los beneficios que para el "proceso" pudiera tener un presidente culé afín al mismo, volvió a tomar forma la idea de colocar a alguien con significación política al frente del club. "Se trataría de alguien ya vinculado en cierta manera a Convergència y con prestigio. De este modo, se podría tener a alguien del perfil de Joan Laporta pero que no fuese por libre".

Algunos asesores de Mas le desaconsejaron la operación, que podría convertirse en un bumerán para los convergentes. Además, la temporada acababa con un Josep Maria Bartomeu en la cresta de la ola y con toda su fuerza. Meses antes, Vilarrubí ya le había hecho saber que no competiría para ser él uno de los candidatos. "Yo sólo quiero ser vicepresidente contigo de presidente", le dijo Vilarrubí para tranquilizar a su compañero de junta.

"Hemos llegado al convencimiento de que, con el Barça alineado en los actos de defensa de la cultura y la lengua catalanas, ya nos conviene un cierto distanciamiento para que no se malinterprete que se utiliza políticamente el club para apoyar una opción política determinada. Al fin y al cabo, cuando tiene que estar presente en un acto o dar la cara, nunca ha puesto impedimentos. Por eso, en estos momentos se ha abandonado ya la idea de intentar una operación política de control", zanjan. 

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