Las filtraciones calientan a Claudio Bravo

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El chileno se muestra contrariado ante las afirmaciones que salen del Barça

Claudio Bravo, en el Bernabéu

28 de marzo de 2016 (18:22 CET)

A Víctor Valdés nadie le echa de menos en el Camp Nou. Claudio Bravo se ha convertido en el mejor guardián del FC Barcelona, en el portero de confianza de Luis Enrique, pero el chileno está con la mosca detrás de la oreja. La respuesta del club al ultimátum de Ter Stegen, dispuesto a forzar su salida si no le garantizan más minutos, tiene en alerta al chileno.

Bravo es el portero más utilizado por Luis Enrique, pero también desearía jugar la Copa y, sobre todo, la Champions. El chileno (32 años) entiende que debería jugar la Champions si ofrece más garantías que el joven Ter Stegen y está molestando con el comportamiento de su compañero, un jugador que va por libre y una persona poco sociable.

El portero chileno, respaldado plenamente por Luis Enrique, no esperaba que desde la dirección deportiva pidieran a Ter Stegen que aguantara un año más en el Barça.  A Bravo no le ha gustado el posicionamiento del club, consciente de que el actual entrenador acaba contrato en junio de 2017.

La prioridad de la dirección deportiva

Bravo teme que el Barça puede plantearse su salida al acabar la próxima temporada, cuando ya tendrá 34 años. Intuye que la dirección deportiva prioriza la continuidad de Ter Stegen porque piensa a medio y largo plazo. Él, sin embargo, está convencido de que todavía puede ser muchos más años titular en el Barça porque se encuentra en plena madurez, en el mejor momento de su carrera deportiva.

El Barça fichó a Claudio Bravo hace casi dos años, tras abonar 12 millones de euros a la Real Sociedad. El portero chileno firmó por cuatro temporadas. Su contrato finaliza en 2018 y su futuro podría decidirse en un año. Entonces, el club deberá decidir si opta por venderlo, por prolongar su vinculación o por dejarlo todo igual.

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