La última puñalada de Luis Enrique causa estragos fuera del Barça

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El técnico asturiano se vuelve a pasar de la raya en rueda de prensa 

La mirada altiva de Luis Enrique en la Ciutat Esportiva | EFE

18 de enero de 2017 (14:18 CET)

Ambiguo, impreciso, esquivando preguntas y confiado en que "cada vez queda menos para que el Barça gane en San Sebastián". Así se presentó Luis Enrique Martínez a la rueda de prensa previa al duelo de cuartos de final de la Copa del Rey.

El conjunto azulgrana se mide este jueves a la Real Sociedad (21:15 horas, Gol TV) con el objetivo de imponerse a un equipo que siempre complica mucho las cosas al cuadro catalán.

Anoeta es el estadio que más se resiste a Luis Enrique. El técnico asturiano no ha logrado ganar allí en ninguna de sus tres temporadas con el Barça.

Sin embargo, la perla que dejó el entrenador azulgrana en rueda de prensa no iba dirigida al conjunto donostiarra, ni a Eusebio Sacristán, de los que habló maravillas.

El "milagro" de Abelardo

Lucho se cebó con su querido Sporting de Gijón. Una vez más, el técnico asturiano no midió sus palabras y se pasó de la raya.

El objetivo del asturiano era defender a su buen amigo Pitu Abelardo, que anunció su marcha del Sporting este miércoles, mismo día en que fue presentado su recambio: Rubi.

El problema de Luis Enrique fue que para centrarse en los muchos méritos de Abelardo, se metió en un jardín. Dejó a los jugadores del Sporting a la altura del betún.

En primer lugar dejó muy claro que, para él, la plantilla que tenía Abelardo el curso pasado era "la peor de Primera División". Esto aún tendría un pase.

Palo a los jugadores del Sporting

Pero explayándose en sus declaraciones –ya que no lo hace para hablar de Messi o Rakitic–, Lucho aseguró que "Abelardo tenía un equipo –en general– de muy poco nivel".

"Lo que hizo Abelardo fue un milagro, subió a un equipo de Segunda a Primera sin nada y, encima, lo mantuvo", argumentó Luis Erique.

Toda una falta de respeto para esos futbolistas profesionales, que militan en Primera, y, de paso, una falta de respeto hacia todos esos grandes futbolistas que juegan en categorías inferiores. Puesto que, a pesar de no haber llegado a la élite, también hay auténticos talento en Segunda.

El mensaje de Luis Enrique ha sentado como un jarro de agua fría entre algunos sportinguistas. Si bien lo hizo con la buena fe de defender a un amigo suyo, una vez más se pasó de frenada.  

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