La teoría de las bolas calientes en el vestuario del Barça

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Jugadores y cuerpo técnico 'ya conocen' al rival de semifinales de la Champions

Luis Enrique, en rueda de prensa | EFE

20 de marzo de 2016 (13:01 CET)

Los sorteos de Champions siempre dejan lugar a suspicacias. Nadie termina del todo conforme con los resultados. Las sospechas de los amaños y las bolas calientes son habituales. Las redes sociales han ayudado a impulsar esta leyenda que un día, al menos, fue real. En el Barça asumen que el Bayern y el Real Madrid han sido los afortunados en los cuartos de final. Y que si todo sigue el camino trazado, los finalistas están definidos.

El runrún en el vestuario del Barça es evidente. Se podría decir que a pocos sorprendió el emparejamiento del Real Madrid con el Wolfsburgo, y el suyo propio con el Atlético. La fortuna, hasta ahora, ha favorecido a los blancos. El técnico azulgrana, Luis Enrique, argumenta que "para ser campeón de Europa hay que ganar a los mejores". Y añade: "Si pasamos, ya sé quién me va a tocar, y será difícil" (¿será el Bayern?).

El pensamiento en el vestuario del Barça es bastante homogéneo en este sentido. Voces autorizadas deslizan que, si la suerte va de cara y el sorteo mantiene estas casualidades, "a la UEFA le interesa una final Barça-Madrid". Es el partido de los partidos. No hay nada más atractivo en el mundo. El mejor equipo contra su máximo rival. El choque más esperado en el planeta. Y, por lo tanto, el que más dinero genera. Otra final interesaría a un público regional. El clásico es mundial.

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