Luis Suárez, Leo Messi y Gerard Piqué | EFE

La reunión secreta de Messi, Luis Suárez y Piqué que termina con una bomba a punto de estallar en el Barça

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El equipo culé es un polvorín

08 de mayo de 2019 (12:06 CET)

No se recuerdan noches tan duras en la historia del FC Barcelona como la de este martes. Ni siquiera la debacle de Roma el año pasado llega al nivel del desastre culé. Al menos en entonces no estaban a 90 minutos de la final. Había que pasar todavía el escollo de semifinales.

En este sentido, solo la derrota en la final de Sevilla contra el Steaua de Bucarest, donde se decía que los culés iban a recoger la Copa de Europa, es comparable a lo de Andfield. De hecho, las sensaciones de muchos en Liverpool era que el Barça iba a jugar un partido de trámite.

La peor imagen del Barça en años

El 4-0 dolió. Y mucho. Y las caras de los jugadores, que contenían una mezcla de impotencia y conocimiento de su responsabilidad, lo decían todo al término del choque. Y también durante el viaje de vuelta. La imagen de Leo Messi saliendo después de pasar el antidoping, solo y cabizbajo, era una buena representación del sentir culé después de ser expulsados de la Liga de Campeones. La "Copa Linda y deseada" se esfumó. Y el Triplete también.

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Messi se encara con los aficionados

Los minutos que pasaron en el vestuario tras la derrota estuvieron dominados por el silencio, pero una vez fuera de Andfield las opiniones sobre sobre lo ocurrido empezaron a surgir. Y no solo por parte de los futbolistas. Cuentan que el delantero argentino incluso se encaró con algunos aficionados a su legada al aeropuerto. Un grupo de seguidores le reciminó a Messi su actitud, y Leo no se pudo contener. Pepe Costa tuvo que agarrarlo. Y más tarde, ya en el avión, los puñales volaron durante todo el regreso a Barcelona.

La plantilla al completo, culpables

Muchos futbolistas hicieron autocrítica, señalando a todo el grupo. Los propios jugadores son conscientes del grado de culpa que tienen por lo ocurrido contra los reds. Entre muchas otras cosas, faltó actitud, garra, concentración, organización y unos cuantos galones.

La defensa hizo aguas. Jordi Alba no es el mismo desde que ha renovado. Gerard Piqué no sabía dónde estaba. Y ni rastro del mejor nivel de Clement Lenglet.

Jordi Alba | EFE

Sergi Roberto es el único que dio la cara. Y solo a ratos. Algunos de sus errores estuvieron a punto de costarle más goles al Barça.

Sergio Busquets confirmó que su temporada está dejando mucho que desear, y a Rakitic se le vio superado en la medular. Arturo Vidal es el único que se salvó, y no puede ser que el Barça dependa de un jugador como el chileno. El que el sudamericano fuera el mejor dice mucho de hacia donde va este Barça.

Por no hablar de Luis Suárez y Leo Messi, incapaces de cargar con el equipo a la espalda. El uruguayo acusó el cansancio de toda la temporada y al margen de un par de carreritas, al argentino ni se le vio. Como a Phillippe Coutinho, al que aún esperan en el césped de Andfield. Y tampoco lo que quedaba en el banquillo ofrecía demasiadas esperanzas. Y si Malcom tiene que ser el revulsivo…

Ernesto Valverde asume su culpa

Pero no toda la responsabilidad recayó en los futbolistas. Ernesto Valverde también recibió de lo lindo. Y el propio técnico es consciente de sus errores. Señaló a los futbolistas, que como dijo el entrenador “al final son los que juegan”.

Pero el Txingurri sabe que se equivocó en el planteamiento del choque, con un sistema que invitaba a los culés a esperar atrás. Y ese no es el ADN del conjunto catalán. No sabe jugar partidos grandes con este estilo. Y con un 3-0 a favor debería haber salido a meter miedo al Liverpool, no a darle vida.

Además, Valverde sabe que es posible caer en alguna ocasión como ocurrió este martes. Pero ya son dos años seguidos. Y hacer el ridículo en un partido grande y con todo a favor durante dos cursos seguidos no es casualidad. Y el míster no escondió su decepción consigo mismo.

Valverde se plantea la dimisión

Tanto es así que Ernesto incluso se está planteando poner su puesto a disposición de Josep María Bartomeu y el resto de responsables culés. Y en su entorno ya los saben. “Si el problema soy yo, me voy”.

Valverde | EFE

Una posición que, no obstante, no llegará demasiado lejos. El club acaba de renovar a Valverde por una temporada más. Y lo ha hecho bajo la petición de los pesos pesados, que prefieren un técnico como el Txingurri y su mano blanda para campar a sus anchas por el vestuario que no un entrenador que los ponga firmes.

Reunión entre los cracks

Leo Messi, Luis Suárez, Gerard Piqué y compañía evitarán que se marche en la medida que sea posible. Es lo primero que acordaron en cuanto supieron de las intenciones de Valverde.

La final de la Copa lo decide todo

Pero ojo, porque todavía queda una final por delante, y perderla sería el colofón final a un de las temporadas más decepcionantes del club culé. Nunca estuvieron tan cerca de un Triplete y lo dejaron escapar de una forma tan lamentable. Y no ganar el doblete sería un auténtico fracaso. Una derrota contra el Valencia en la final de Copa del Benito Villamarín podría ser definitiva para el futuro de Valverde.

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