La 'rajadita' del Barça contra Tebas (y amigos) le va a salir cara

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Albert Soler es el principal señalado de un agravio que puede llevar a perder varios títulos en los despachos

Albert Soler, Jordi Mestre y Robert Fernández | EFE

26 de octubre de 2016 (19:27 CET)

El Barça hace amigos. De un tiempo a esta parte, el club que preside Josep María Bartomeu ha agraviado su relación con las principales instituciones del fútbol. Tanto en Europa como en España. Albert Soler, político y máximo responsable de la parcela de fútbol del Barça, fue fichado en mayo de 2014 para liderar las relaciones institucionales con las altas instancias: FIFA, UEFA, RFEF y la Liga. Dos años y medio después, los resultados son descorazonadores.

Fracasó estrepitosamente en el intento de acercar posiciones con la FIFA a raíz de la sanción de dos ventanas del mercado sin fichajes. El castigo se mantuvo y las tensiones con el Barça fueron a más desde el máximo organismo internacional. Luego llegó el turno de la UEFA, que tras sancionar al club por la exhibición de esteladas en la final de la Champions de Berlín terminó en un duro enfrentamiento con el Barça que todavía hoy sigue abierto. Soler tampoco demostró en aquel momento la habilidad diplomática por la que le ficharon: las tensiones iban en aumento.

Por fortuna, el Barça había sabido llevar relativamente bien las relaciones con las altas esferas españolas. El entente entre el club y Ángel María Villar –presidente de la Real Federación Española de Fútbol– es razonablemente bueno. Como también lo era, a priori, con la Liga de Fútbol Profesional, presidida en los últimos años por el polémico Javier Tebas.

El detalle que sí que tuvo Florentino

Sin embargo, la guerra ha estallado. Todo empezó con un pequeño –pero feo, a ojos de Tebas– gesto. El Barça no mandó a sus jugadores a la gala de la Liga, mientras que Florentino Pérez tuvo el detalle de enviar a dos de los futbolistas galardonados: Luka Modric (mejor centrocampista del curso 2015-16) y Marco Asensio (jugador revelación).

Esto ocurre, precisamente, dos días después del conflicto que se vivió en Mestalla, donde los aficionados lanzaron botellas y otros objetos a los jugadores del Barça mientras celebraban el gol de la victoria. El debate estaba servido porque mucha gente entiende que Neymar provocó y agitó a los aficionados que lanzaron los objetos.

El propio Tebas realizó unas polémicas declaraciones que encendieron la mecha. En lugar de sancionar el lanzamiento de objetos, criticó la simulación de los azulgrana: "Parecía un juego de bolos. Igual sintieron el agua... Todos hemos visto esas imágenes. Hay millones de niños que nos están viendo. Mis hijos, si me ven haciendo alguna cosa de fingir o algo, a mi me daría vergüenza".

Recadito a competición

No se quedó ahí la cosa: "Eso es un tema del Comité de Competición. Creo que ese tipo de conductas (simulación de los jugadores del Barça o insultos a la grada) tienen que ser sancionables". Dicho y hecho.

Un día después de estas declaraciones, el Comité de Competición ha recogido el guante lanzado por Tebas y ha atacado duramente al Barça haciendo valoraciones impropias de un órgano de disciplina: "El referido comportamiento de los jugadores del Barça les califica y ridiculiza por sí solos".

"No debe pasarse por alto el reprochable comportamiento que muestran los jugadores del Barça al dirigirse con ciertos gestos y expresiones hacia el público durante la celebración del gol que acababan de anotar. Tampoco constituye precisamente un ejemplo de deportividad la exagerada reacción de algunos jugadores del referido club que, sin haberles llegado a alcanzar ninguna botella, simulan o fingen de forma simultánea haber sido golpeados igualmente por un objeto mucho más contundente que la botella que alcanza a uno solo de ellos", añade el fallo.

Guerra de declaraciones

Fuentes de la Liga consultadas por Diario Gol se han mostrado muy contrariadas por la actitud que está mostrando el Barça. A raíz de las declaraciones de Luis Enrique Martínez – "No merece contestar, viniendo de quien viene[Tebas]"– y del vicepresidente deportivo Jordi Mestre: Tebas debe vigilar para que no haya violencia en el estadio y que no ataque a nuestros jugadores porque los nuestros son los que dan espectáculo y gracias a esto puede vender los derechos de televisión a China, Estados Unidos o donde sea. Que se dedique a cuidar a los jugadores. Es un ejecutivo y debe hacer este papel".

El mensaje de la Liga es contundente: "Arrieros somos y en el camino nos encontraremos". Signo inequívoco de que hay una herida de guerra abierta y de que la cosa puede ir a más. Nuevamente, la falta de diplomacia del Barça pasa factura al club. Más allá de quien tenga o no la razón –la botella golpeó a Neymar y únicamente otro jugador, Luis Suárez, se fue con el brasileño al suelo– un club como el Barça debe saber torear en este tipo de plazas y evitar un conflicto que puede costar un título a final de temporada.

No hay que olvidar que es la Liga de Fútbol Profesional la encargada de poner los horarios de los partidos y que llegarán momentos complicados en que los equipos necesitarán descanso. Esta pasada jornada el Barça ya tuvo dos días menos de reposo que el Madrid –los blancos jugaron en Champions el martes y en Liga el domingo, mientras que el Barça jugó miércoles y sábado–, cosa que se podría haber evitado si Soler y los suyos hiciesen mejor su trabajo.