La cena en Barcelona en la que cuatro pesos pesados del Barça pactaron el final de Luis Enrique

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Los cracks no pueden más y señalan directamente a los responsables

Los jugadores han decidido tirar de la manta y señalar a los cupables | EFE

15 de febrero de 2017 (13:32 CET)

Lo de ayer no fue casualidad. No, la derrota no. Las reacciones al término del partido. No fueron fruto del calentón de la derrota/humillación. No fue por "ir a 200 por hora", como dijo Luis Enrique. Fue consecuencia de algo que ronda en el vestuario desde hace tiempo.

Sergio Busquets habló claro ante los medios al término del partido. Se vieron sorprendidos por el planteamiento del Paris Saint Germain. La preparación del equipo no había sido la correcta. Con otras palabras, Andrés Iniesta también lo reconoció en la zona mixta.

Dentro del vestuario fueron Leo Messi y Gerard Piqué también estallaron. No entendieron ninguna de las decisiones del míster. Ni antes ni durante el partido.

El problema viene de lejos

En los primeros minutos ya se vio que las decisiones no son correctas desde hace mucho tiempo. La elección de Marc-André ter Stegen por encima de Claudio Bravo se sigue poniendo en duda. Quizás ante el PSG fue el mejor, pero su nivel está dejando mucho que desear. Las cosas le iban mejor cuando no tenía la responsabilidad de ser el portero titular.

La defensa sigue siendo un cuadro. Sergi Roberto no es lateral. Puede ir bien para tapar agujeros pero no para un partido de octavos de la Champions League. A Samuel Umtiti le pudo la presión, y Piqué no puede llegar a todo. Los fichajes en defensa siguen siendo una asignatura pendiente.

Busquets e Iniesta volvían de sendas lesiones, a André Gomes le va grande el centro del campo y el que más en forma está de la medular, Rakitic, empezó desde el banquillo.

Los pesos pesados se plantan

Los jugadores no pueden más con Luis Enrique y no quieren seguir con él en el banquillo. Así lo pactaron en la cena del cumpleaños de Neymar algunos de los pesos pesados del grupo.

Busquets, Iniesta, Piqué y Messi decidieron que si ocurría algo como lo de ayer tirarían de la manta. Todos juntos.

La humillación en el partido de ayer fue la gota que colmó el vaso y algunos de ellos empezaron a hacerlo. En público y en privado. Ha llegado el momento de señalar a los responsables.

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