La bronca más bestia de Piqué y Messi pone al Barça patas arriba

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Un desencuentro desata la polémica en el club

Piqué tiene preparado un bombazo contra el Real Madrid (y Sergio Ramos)

31 de enero de 2017 (10:58 CET)

¡Basta ya! Los jugadores están hartos. Nadie en la directiva toma la iniciativa. Es como si no pasara nada. Mientras tanto los futbolistas son víctima de los peores arbitrajes de la historia. Están solos en esta guerra.

Solo Neymar da Silva se atrevió a decir algo en Instagram después del último robo arbitral (fotografía). El resto, silencio. Al menos de puerta para afuera.

Gerard Piqué se llevó golpes por todos lados cuando se quejó de los arbitrajes después del empate ante el Villarreal en el Nuevo Estadio de la Cerámica. El futbolista no se mordió la lengua, pero luego le mordieron a él.

Luis Enrique dijo en rueda de prensa que lamentar los errores arbitrales es de "llorones", mientras que el directivo Jordi Mestre subrayó que el club no respaldaba las opiniones de Piqué.

Cambio de estrategia

Gerard se sintió vendido. Fue el único que dio la cara en este asunto. Aseguró que no le volvería a pasar nada parecido. A partir de entonces las cosas se arreglarían de puertas para adentro.

El central, junto a Leo Messi, fueron a hablar con los responsables en el viaje de vuelta de Sevilla.

Los futbolistas mantuvieron la boca cerrada en el Benito Villamarín pero no callaron en el avión. Abroncaron a los directivos por no salir en defensa del equipo y del club. Les reclamaron que dieran la cara por ellos.

Son siempre los más perjudicados y solo falta que desde la dirección del equipo y del club no les den el apoyo necesario en este asunto.

Al menos no contradecirlos cuando hablan en público. Remarcaron que deben remar todos en el mismo sentido. Solo así podrán aspirar al éxito. Si cada uno libra su guerra están muertos.