La bronca de Luis Enrique a una estrella del Barça de la que nadie quiere hablar

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El entrenador azulgrana está muy mosqueado con un miembro del tridente

Luis Enrique Martínez dirige un entrenamiento del Barça el 1 de agosto de 2016 | EFE

04 de octubre de 2016 (22:06 CET)

Luis Enrique está que trina. Le sale humo hasta por las orejas. El entrenador del FC Barcelona ha agradecido más que nunca el parón de selecciones –a pesar de las ganas normales por querer desquitarse de un mal resultado– ya que hay demasiadas cosas que no funcionan en sus esquemas, las críticas arrecian y necesita calma para reflexionar. Una de ellas es relativa a un miembro del todopoderoso tridente azulgrana: Luis Suárez.

El técnico asturiano es un ferviente admirador del Pistolero. Le encanta su garra, su entrega constante, ese espíritu infatigable que le caracteriza, además de sus goles. Sin embargo, no entiende como ese fuerte carácter le hace ser tan ingenuo en ocasiones. El uruguayo lleva ya cuatro tarjetas amarillas en tan solo siete partidos de Liga. Está a una sola de ser suspendido y en el cuerpo técnico se han encendido: le han pegado un toque de atención, con bronca incluida. 

Tal y como está el equipo últimamente, con la baja de Leo Messi, y con los principales rivales en Liga cada vez un poco más alejados –el Atlético y el Madrid les sacan dos puntos–, lo último que quiere Luis Enrique es perder a uno de sus mejores hombres. Mientras no esté el argentino y el equipo siga dando tumbos, Luis Suárez es imprescindible. Incluso, a pesar de que de que no esté en su mejor momento en este arranque liguero. Es imprescindible.

Con las miras puestas en el City

Se habla de que Messi regresará para el partido contra el Deportivo, el sábado 15 de octubre. Pero su reaparición, un poco justa de tiempo, podría impedirle estar de inicio. Además, al poco llega el duelo fratricida contra el Manchester City de Pep Guardiola. Si Messi llega bien no habrá problema, pero como todavía no estará al ciento por ciento, es importante que Luisito Suárez vigile no ver otra amarilla todavía. Para no quedarse en cuadro contra el Valencia.

Lo cierto es que Lucho está preocupado por varios motivos. Los experimentos no salen, y la crítica se ha cebado con él, no sin razón. Pero además a ello se une que varios de sus mejores hombres no terminan de estar en forma. Ni Suárez, ni Sergio Busquets, ni Javier Mascherano, ni Jordi Alba, ni el propio Neymar terminan de brillar como acostumbran. Faltan soluciones. 

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