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Florentino Pérez calla cinco bombas que revientan al Barça (y una es bestial)

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Bartomeu está en la delgada línea roja que separa la vida de la muerte por Messi

12 de junio de 2018 (22:24 CET)

Hacer feliz a Leo Messi. Esa es a día de hoy la prioridad del FC Barcelona y su presidente, Josep María Bartomeu, totalmente hipotecado a los anhelos de la estrella.

La concesión de la Ciutat Esportiva para que la selección de Argentina pueda entrenar en las mejores instalaciones de Barcelona es solo uno de los muchos favores que Messi ha solicitado a Bartomeu.

Otro, estipulado por contrato, es el compromiso de construir el mejor equipo posible para el Barça: un proyecto deportivo preparado para volver a ganar la Champions.

En este sentido, el fracaso de Bartomeu está siendo de dimensiones siderales. No fue capaz de impedir la marcha de Neymar hace un año, por mucho que Jordi Mestre aseguró que se iba a quedar en un 200% de probabilidades.

Ni Neymar, ni Griezmann o el fracaso negociador

Ahora, todo parece indicar que tampoco fichará a Antoine Griezmann, petición expresa de Messi, porque el Atlético de Madrid ha sido más hábil en sus negociaciones para convencer al crack colchonero de que se quede.

Este fracaso es similar al de Neymar en cuanto que desde el club han sido distintas las voces que han dado por hecho el fichaje, poniendo al Principito en un serio compromiso antes de hora. Declaraciones como las de Amor, Luis Suárez o el propio Bartomeu molestaron, y mucho, a Griezmann.

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Pero este malestar es tan solo la primera de las cinco bombas que Florentino Pérez calla sobre la mala gestión en el Barça. El presidente del Real Madrid, que acaba de oficializar a Julen Lopetegui como nuevo entrenador, sabe que todo caerá por su propio peso.

Palos a Bartomeu de los españoles del Barça

Asumiendo ya el mazazo de la negativa del delantero francés, Bartomeu sigue obsesionado en cumplir con todas y cada una de las peticiones del astro argentino. Incluso, se moja por él de cara al Mundial:Quiero que lo gane Messi”.

Las declaraciones de Bartomeu han suscitado un nuevo malestar entre diversos futbolistas del Barça. Especialmente aquellos que militan en la selección española. La segunda bomba ya ha estallado.

Andrés Iniesta, Jordi Alba y Sergio Busquets se han pronunciado sobre las palabras de Bartomeu abrumados: entre sorprendidos y enfadados. No lo entienden.

Los tres cracks consideran que Bartomeu debería ser el presidente de todos sus jugadores y no priorizar el bienestar de Messi tan solo por ser el mejor del mundo.

Renovaciones a presión

Esa especie de obsesión por contentar al astro argentino hasta la saciedad empieza a cansar incluso a sus propios compañeros, hartos de bailar el agua al '10'.

Algunos de estos jugadores protagonizan la tercera línea de fuego: se las han tenido con la junta directiva del Barça por sus renovaciones. Las “promesas incumplidas” de Bartomeu, según se ha quejado el propio Busquets, han sido el detonante.

Alba y Busi siguen pendientes de una mejora salarial que confían en que llegará pronto, tal y como les fue prometido. Pero se les agota la paciencia.

Samuel Umtiti, después de meter mucha presión, ya se ha salido con la suya. Y ha sido el enésimo renovado en una temporada en la que también han pasado por caja Messi, Iniesta, Piqué, Rakitic, Ter Stegen y Sergi Roberto.

Pero a muchos socios del Barça –y ya se ha presentado Víctor Font como próximo candidato a las elecciones en 2021– les molesta que casi todos los cracks recurran a estrategias de presión para cumplir sus aspiraciones económicas.

Masa salarial por las nubes

Este segundo punto va directamente ligado al tercero: la masa salarial está desbordada. La previsión es gastar 588 millones de euros en sueldos de futbolistas profesionales –con secciones y amortizaciones– al cierre del actual ejercicio.

La cifra es demasiado elevada y pone en jaque el cumplimiento de los estatutos, que obligarían a la dimisión de la directiva si la deuda del Barça no se mantiene en el ratio que prevé el artículo 67 de los estatutos: como máximo, el doble del EBITDA.

Y para controlar la deuda sería conveniente renovar la política de fichajes, donde se han invertido cifras escandalosas en jugadores como Dembelé (145 millones de euros) y Coutinho (160). Ninguno de los dos valía el precio que se pagó por ellos.

La Masía cotiza a la baja

Si el Barça retomase una política de cantera más provechosa, tal vez se podría formar un equipo de estrellas más estable y equilibrado. Una plantilla cimentada en el ADN Barça, que cada vez está más perdido.

Pero una vez más, el club fracasa con el filial, descendido a Segunda B, y asiste estupefacto a la marcha de nuevas promesas de tan solo 16 años rumbo a otras ligas en el extranjero. Sabedores de que no triunfarán en el Camp Nou.

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