Estalla la bomba en el vestuario del Barça

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El dudoso proyecto deportivo del club azulgrana genera tensiones internas

Javier Mascherano, Gerard Piqué, Arda Turan y Jordi Alba en un entrenamiento del Barça | EFE

11 de junio de 2016 (13:30 CET)

Estalló la bomba. La gestión interna en el FC Barcelona no ha sido la mejor en los últimos meses. El fichaje de Robert Fernández en la dirección deportiva disparó muchas dudas y, teniendo en cuenta los nombres que se manejan para reforzar al equipo este verano, podrían ir a más. Albert Soler también cuenta con algunos enemigos dentro del club. Desde el vestuario no terminan de ver con buenos ojos a ninguno de los dos.

Estos problemas internos, como los que salpican también al director general Nacho Mestre, han sido más o menos silenciados durante la temporada. Ahora, han estallado. Y lo han hecho con el enfado monumental que tiene Javier Mascherano, muy decepcionado con el club por varios. El Jefecito, según avanza Tomás Andreu de Sport, quiere irse del Barça.

Mascherano está harto de las promesas incumplidas en el club, herencia principalmente de Sandro Rosell, quien siempre tuvo fama de prometer el oro y el moro sin cumplir luego ni la mitad. Al futbolista argentino no le han tratado en los despachos de manera acorde al trato que Luis Enrique le dispensa en el vestuario. Allí es uno de los cuatro capitanes. A nivel salarial, va por detrás de muchos.

El último capitán

Mascherano termina contrato en 2018. Pero le prometieron una revisión del acuerdo antes de la finalización, y no ha llegado. Teniendo en cuenta la mejora salarial de Busquets, que ya está al nivel del capitán Andrés Iniesta y de jugadores como Gerard Piqué y Luis Suárez, Mascherano es ahora el gran olvidado. Debería estar en una escala similar a estos, pero se siente ninguneado.

El escabroso asunto con Hacienda fue la gota que colmó el vaso. Esperaba más apoyo por parte del club, pero nunca llegó. En cambio, con Messi y Neymar el apoyo del Barça ha sido constante e incondicional. Mascherano no lo lleva nada bien. No se siente querido. Y ahora se entienden sus ambiguas declaraciones a TV3 hace unos meses, cuando dijo que no terminaría su carrera en el Barça y que tenía ganas de volver a jugar como centrocampista.  

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