Enganchada entre Neymar y Enzo Pérez en el túnel de vestuarios de Mestalla

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La tensa victoria del Barça contra el Valencia termina con gresca y botellas volantes

Leo Messi, preso de ira y euforia, celebra el gol de la victoria contra el Valencia | EFE

22 de octubre de 2016 (18:39 CET)

Arde Mestalla. El FC Barcelona se impuso en un tenso choque. Los hombres de Luis Enrique Martínez vencieron al Valencia (2-3) pese al mal partido del conjunto azulgrana. Relativamente solventes en el primer tiempo, pero con muchas dificultades para crear ocasiones de gol, los azulgrana llegaron al descanso con un tanto de ventaja gracias a una soberbia acción individual de Messi ('22). En la segunda mitad el duelo se descontroló, el Valencia remontó con goles de Munir ('52) y Rodrigo ('56), pero el Barça logró voltear nuevamente el marcador con un fuerte disparo de Luis Suárez ('62) y un penalti señalado en el tiempo de prolongación que anotó Messi.

A partir de ahí se armó la gorda. Los jugadores del Barça celebraban con rabia el gol de la victoria en la línea de fondo cuando una botella de agua impactó en la cabeza de Neymar y, luego, en Luis Suárez. Los dos jugadores se fueron al suelo entre gestos de dolor mientras Messi increpaba a la afición de Mestalla: "¡La concha de tu madre, hijo de puta!".

Más que palabras

Entonces llegó el turno de Enzo Pérez, que al principio del choque lesionó a Andrés Iniesta con una fortísima entrada. El capitán del Valencia tuvo que ser sujetado por tres de sus compañeros mientras increpaba a Neymar, que también tenía a jugadores del Barça a su alrededor para alejarlo del peligro. Entre estas tensiones entraron todos al túnel de vestuarios. Dentro, la tensión fue a más.

La enganchada entre Enzo Pérez y Neymar continuó, y otros jugadores se calentaron e increparon a sus rivales. Los más pacíficos intentaban poner orden, pero la situación estaba completamente descontrolada. Hasta el punto que algunos jugadores, cuyos nombres no han sido desvelados, tuvieron algo más que palabras. Llegaron a las manos, sobre todo a base de empujones y amenazas, sin que ocurriese nada grave.  

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