El último feo de Luis Enrique al Barça

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El técnico asturiano desprecia a los aficionados que asistieron al Camp Nou

Luis Enrique dedica un último gesto cuestionable al FC Barcelona | EFE

22 de mayo de 2017 (10:56 CET)

Muchos motivos. Los aficionados del FC Barcelona tenían varias razones para acudir anoche al Camp Nou a presenciar el choque entre el conjunto azulgrana y el Éibar.

Las esperanzas de una carambola que hubieran dado la liga a los culés era una de ellas. Después de las remontadas al Paris Saint Germain y al Real Madrid esta temporada, todavía quedaba alguna esperanza en unos pocos creyentes.  

Que fuera el último partido de la temporada era otra de las excusas para acudir al estadio. Los resultados a final de curso no han sido buenos, pero las alegrías que el equipo ha dado a la afición en momentos puntuales eran un motivo suficiente para ir a despedir al equipo.

El adiós a Luis Enrique

La otra gran razón para asistir al choque era la despedida a Luis Enrique. El técnico asturiano dirigía su último partido en el Camp Nou y muchos de los seguidores fueron con la única intención de decir adiós a uno de los técnicos más exitosos de la historia azulgrana.

Y aunque como mucho se irá con una Copa del  Rey en su última temporada, eran muchos los que expresaron su agradecimiento al técnico asturiano. Sin embargo, el míster no respondió como se esperaba.

Luis Enrique no respondió a la gran ovación que le dedicó la grada cuando el speaker nombró al entrenador por megafonía. Tampoco reaccionó a las pancartas que se desplegaron en el feudo culé con el mensaje "Siempre serás uno de los nuestros".

Ni siquiera se inmutó con el documento que se vio en el vídeo marcador, que repasaba los mejores momentos de Lucho en el Barça. Y tampoco respondió con ningún gesto a los cánticos espontáneos que emitió la grada a lo largo de todo el partido.

Se va sin despedirse

No obstante, muchos aficionados esperaban que al término del partido saliera al césped a decir algunas palabras, pero tampoco. El asturiano enfiló el camino de los vestuarios y no dijo adiós a la parroquia culé.

Hasta media hora estuvieron esperando muchos asistentes al son de "si no sale Luis Enrique no me voy de aquí". Pero Lucho no dio señales de vida.

Sí se refirió a las dedicatorias de la grada en la rueda de prensa, aunque tampoco insistió mucho en el asunto: "Las sensaciones fueron las que siempre sentí cuando coreaban mi nombre; ya dije que a mí no debían animarme, ya que ni fallo pases ni goles", opinó, en la que fue una respuesta fría más a las que nos ha tenido acostumbrados estos últimos tres años.