El sonrojante fichaje de Cillessen genera un incendio en el vestuario del Barça

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El nuevo portero azulgrana deja unos beneficios de solo cinco millones de euros tras la venta de Bravo al City

Jasper Cillessen, en su presentación como nuevo portero del Barça | EFE

26 de agosto de 2016 (12:44 CET)

Jasper Cillessen ha sido presentado este viernes como nuevo juegador del FC Barcelona. Sin embargo, es un fichaje que no ha generado una gran expectación. Más bien al contrario, pues la sensación es de que no es más que un parche para tapar el agujero que deja Claudio Bravo, un guardameta que ha rendido bien durante dos temporadas y que se había ganado a la afición, el cuerpo técnico y el vestuario con su trabajo.

Bravo se va al Manchester City por 18 millones de euros más dos en variables: 20 millones en total. Cillessen ha costado 13 millones fijos más otros dos en variables (15). El beneficio económico para el Barça en la operación es de cinco millones de euros. ¿Pero están al mismo nivel? Cillessen tiene 27 años y Bravo 33, también en este aspecto la operación parece positiva. Sin embargo, la cláusula de rescisión del chileno era de 40 millones de euros. La sensación es de que el Barça podía haber sacado más y de que se ha debilitado a cambio de solo cinco millones.

Masip no cuenta para Luis Enrique

Pero, además de todo ello, la llegada de Cillessen ha generado un incendio en el vestuario. El gran perjudicado de todo esto es Jordi Masip, que ha visto como a pesar de los elogios, la confianza de Luis Enrique en él es nula. Tras dos temporadas siendo el tercer portero del equipo, quizás este era el momento de que el joven canterano asumiese galones y un rol más protagonista. El cuerpo técnico ha parecido estimar que no estaba preparado y ha preferido gastar 13 millones de euros en un futbolista que, supuestamente, no gozará de demasiados minutos.

Marc-André ter Stegen será a todos los efectos el portero titular del Barça. El alemán está llamado a jugar la Liga y la Champions, mientras que Cillessen apunta a la Copa del Rey. Masip volverá a estar condenado al ostracismo: este gesto no deja de ser una palmadita en la espalda, como ocurrió en su momento con Oier Olazábal, para que abandone el club más pronto que tarde. 

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